INICIO > agro

Tras reunirse con Trump, Xi intercambia soja brasileña por soja estadounidense.

El acuerdo entre Washington y Pekín reduce las exportaciones brasileñas a corto plazo, pero mantiene las ganancias para 2025.

El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping, 30 de octubre de 2025. (Foto: REUTERS/Evelyn Hockstein)

247 - El nuevo acuerdo comercial entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping, firmado en Corea del Sur, promete reconfigurar temporalmente el mercado mundial de la soja. Según informe publicado por Periódico Valor EconômicoEl acuerdo entre las dos economías más grandes del planeta supone una tregua tras años de tensiones y aranceles que han sacudido el comercio internacional.

Según Trump, Pekín se ha comprometido a comprar «enormes cantidades de soja y otros productos agrícolas» a Estados Unidos, con efecto inmediato. Si se confirman las cifras publicadas por funcionarios estadounidenses, China debería comprar 12 millones de toneladas de soja en 2025 y, entre 2026 y 2028, mantener compras anuales de 25 millones de toneladas.

En la práctica, este volumen representa un retorno al patrón comercial previo a la guerra arancelaria de 2018, cuando China era el principal importador de soja estadounidense. El impacto se sentirá en Brasil a finales de este año, antes de la llegada de la nueva cosecha nacional, prevista para febrero. El país, que esperaba exportar 84,8 millones de toneladas de soja a China en 2025, podría experimentar un ligero ajuste en este volumen.

Impacto en el sector brasileño

El director general de la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), André Nassar, se mostró cauto ante el nuevo escenario. Si bien Brasil debería seguir siendo uno de los principales proveedores mundiales de soja, algunas compras chinas se redirigirán a Estados Unidos, lo que reducirá temporalmente el ritmo de las exportaciones brasileñas.

Aun con la redistribución de las importaciones, las ganancias de Brasil en 2025 seguirán siendo significativas. Sin embargo, el acuerdo pone de relieve cómo las negociaciones entre Washington y Pekín afectan directamente los flujos comerciales mundiales y los precios agrícolas.

Concesiones limitadas y tregua estratégica

El acuerdo no se limitó al sector agrícola. Se prevé que los aranceles sobre los productos chinos disminuyan del 57% al 47% a cambio de la cooperación de Pekín en la lucha contra la exportación de sustancias utilizadas en la producción de fentanilo, un fármaco responsable de miles de muertes en Estados Unidos.

Además, Washington suspendió durante un año una norma que ampliaba el número de empresas chinas a las que se les prohibía el acceso a tecnologías avanzadas, mientras que China accedió a suavizar las restricciones a la exportación de elementos de tierras raras, esenciales para las industrias electrónica y militar.

Calma temporal

Para los analistas internacionales, el acuerdo representa más una tregua estratégica que una resolución definitiva de las tensiones comerciales y geopolíticas entre ambos países. Cuestiones estructurales —como Taiwán, la tecnología punta y la seguridad— siguen sin resolverse. Por lo tanto, el pacto podría significar únicamente una breve calma antes de una nueva ronda de disputas.

Artigos Relacionados