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Castaño amazónico muestra eficiencia en la restauración de suelos degradados

Se realizan estudios sobre cultivos de castaño plantados en áreas que anteriormente eran pastos degradados en el estado de Amazonas.

Castaño amazónico muestra eficiencia en la restauración de suelos degradados (Foto: Roberval Lima)

Investigación de Embrapa sobre plantaciones de castaño en la Amazonía (Bertholletia excelsa) indican que la especie es eficiente en la restauración de suelos degradados en zonas donde el bosque ha sido talado. Este es un resultado muy prometedor para la restauración forestal en este bioma, donde actualmente hay más de 5 millones de hectáreas de suelo que requieren restauración. Otra ventaja observada es que los árboles de castaña de Brasil pueden producir durante más de 40 años con poco o ningún aporte de nutrientes. Además de contribuir a la conservación, estos cultivos pueden ayudar a generar ingresos y empleo para los habitantes del bosque mediante la generación de servicios ambientales.

Los estudios se realizan en plantaciones de castaños ubicadas en áreas que anteriormente eran pastizales degradados en el estado de Amazonas. "La capacidad de crecimiento demostrada por el castaño demuestra que posee una estrategia fisiológica plenamente adaptada a este tipo de suelos", afirma el investigador de Embrapa Amazonía Occidental (A.M) Roberval Lima, que realiza estudios silviculturales con esta especie. 

La justificación del uso de castañas de Brasil para restaurar áreas degradadas se ve reforzada por estudios sobre las emisiones de gases del suelo, un proceso también conocido como respiración del suelo, que consiste en un conjunto de fenómenos bioquímicos que involucran la temperatura, la humedad, los nutrientes y los niveles de oxígeno, influenciados por factores naturales y acciones humanas. La investigación comparó la capacidad respiratoria del suelo y las emisiones de gases en diferentes ecosistemas, según los patrones de uso del suelo del bioma. 

Una de las conclusiones es que las plantaciones de castaño presentan niveles de mejora en la calidad del suelo que muestran una tendencia a la recuperación de las características químicas y físicas y la presencia de microorganismos.

Según el investigador, los suelos de las plantaciones de castaños son un 50 % mejores que los de las zonas de pastizales degradados. Estudios han comparado el flujo de gases en el suelo en ecosistemas forestales naturales, ecosistemas postforestales (tras la tala de bosques) y en cultivos como las plantaciones de castaños. «Los resultados indican que, en las plantaciones de castaños, el suelo se recupera a un ritmo acelerado, similar al de un bosque natural», destaca.

 

Un antiguo pastizal degradado, hoy la mayor plantación de castaños del mundo

Uno de los sitios de estudio fue la Fazenda Aruanã, ubicada en el municipio de Itacoatiara, estado de Amazonas, donde se encuentra actualmente la plantación de castaños más grande del mundo, con aproximadamente 1,3 millones de árboles. Esta área plantada de 3 hectáreas, de un total de 12, reemplazó pastizales degradados.

El proyecto de la Hacienda Aruanã es un buen ejemplo de cómo restaurar tierras degradadas en la Amazonía. En la década de 1970, algunos emprendedores de São Paulo llegaron a la región con la intención de aprovechar los incentivos fiscales para proyectos agrícolas. Años después, se dieron cuenta de que los pastos se estaban degradando. Con la guía de técnicos, comenzaron a plantar castañas de Brasil, también conocidas como castañas de Pará o castañas del Amazonas, dice Lima.

El investigador lleva realizando investigaciones en la Hacienda Aruanã desde la década de 1990, con el objetivo de mejorar la gestión silvícola y el sistema de producción de fruta y madera. «Hoy en día, esta área está completamente restaurada con una especie forestal, lo que genera importantes beneficios ambientales, como la recuperación del suelo y la atracción de fauna silvestre, además de ventajas económicas», señala.

 

La ciencia reduce el tiempo de germinación de las semillas

Brasil es el mayor productor mundial de nueces amazónicas, con alrededor de 33 toneladas al año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con más del 95% proveniente de fuentes extractivas.

La nuez amazónica es un producto con una creciente demanda en el mercado global. Sin embargo, se prevé que no habrá mayor capacidad de expansión para la producción de nuez a partir de fuentes extractivas en el futuro cercano.

Según Lima, la posibilidad de incrementar la producción nacional de castañas se puede lograr a través de la siembra, la cual es mucho más viable para el productor, incluso favoreciendo la cosecha de frutos, ya que permite la siembra de cultivos en zonas más accesibles y con una logística más fácil.

Las contribuciones científicas han ayudado a acelerar la producción de castaños. El investigador explica que, utilizando las técnicas silvícolas recomendadas, es posible reducir el tiempo de germinación de las semillas de 18 a 6 meses. Además, técnicas como el injerto de corona y el uso de clones tempranos seleccionados pueden acelerar la producción de frutos. Después de unos 15 años, todo el sistema ya está en producción, con más del 80% de cuajado. «Para optimizar el cuajado, la polinización es un factor importante», añade. 

Lima advierte que es crucial reservar franjas de bosque nativo entre las plantaciones de castaña, ya que fomentan la polinización. En la Hacienda Aruanã, se crean franjas de bosque de 500 metros entre las plantaciones para fomentar la polinización de la castaña.