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La guerra comercial entre Estados Unidos y China impulsa las ganancias de los productores de soja brasileños

El embargo de China a la soja estadounidense fortalece el liderazgo de Brasil en el mercado global e impulsa exportaciones récord en 2025

Cargamento de soja procedente de Brasil con destino a China (Foto: Paulo Whitaker / Reuters)

247 - Brasil, ya consolidado como superpotencia sojera, amplía aún más sus ganancias con la nueva guerra comercial entre el presidente estadounidense, Donald Trumpy China. El estancamiento entre las dos mayores economías del mundo llevó a Pekín a suspender las compras de grano estadounidense, allanando el camino para una expansión sin precedentes de las exportaciones brasileñas. El análisis fue publicado por la revista The Economist y reproducido por el periódico Estado de São Paulo (leer aquí).

Desde mayo, China, el mayor comprador mundial de soja, ha dejado de comprar soja de Estados Unidos como represalia a los aranceles de Trump. Esta decisión ha afectado duramente a los agricultores estadounidenses, especialmente en estados como Illinois, lo que ha llevado al gobierno de Washington a preparar un paquete de ayuda de emergencia. US $ 10 mil millones Para ayudar al sector. Mientras tanto, los productores brasileños cosechan los frutos: el país debe exportar 110 millones de toneladas en 2025, un récord histórico que compensa plenamente las pérdidas causadas por los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños, como la carne vacuna y el café.

La crisis chino-estadounidense transformó el mercado de la soja en un escenario favorable para los exportadores sudamericanos. Lo que habría sido un excedente de una cosecha abundante se convirtió en un valioso stock, consolidando a Brasil como el principal proveedor mundial del grano a Asia y Europa. Según... Marcela MariniSegún un analista del banco holandés Rabobank, el reciente boom de inversiones en el sector había provocado “una especie de resaca”, pero la nueva disputa comercial entre Trump y Xi Jinping sirve como el “antídoto perfecto” para mantener la rentabilidad del agronegocio brasileño.

Además del apoyo externo, Brasil cuenta con ventajas estructurales: una mayor superficie cultivada que Estados Unidos, un mayor contenido proteico y una fuerte demanda interna, impulsada por la industria de los biocombustibles. «La soja brasileña es más productiva y el país aún tiene un amplio margen de expansión agrícola», observa. Daniel Furlán Amaral, de la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove).

Aunque Estados Unidos mantiene cierta ventaja en infraestructura logística, con puertos y ferrocarriles más desarrollados, el intenso programa de construcciones en marcha en Brasil —especialmente en las regiones Norte y Centro-Oeste— debe reducir esa diferencia en los próximos años.

Incluso con la posibilidad de un futuro acuerdo entre Trump y Xi Jinping, los productores brasileños se muestran confiados. El calendario agrícola favorece al país: mientras que los silos norteamericanos están abarrotados tras la cosecha de maíz, la cosecha de soja brasileña recién se recogerá en enero, momento en el que las reservas estadounidenses ya se habrán agotado.

A largo plazo, los analistas señalan que los shocks comerciales provocados por Trump sólo han acelerado un movimiento inevitable: el ascenso definitivo de Brasil como potencia agrícola mundial, ahora con un papel protagónico que va más allá de la soja y está empezando a redefinir el equilibrio del comercio alimentario mundial.

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