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El asesinato de un candidato sin ninguna posibilidad en Ecuador favorece a la derecha, afirma un experto en geopolítica.

“Con la muerte de un candidato de derecha, hay una gran convulsión en el panorama electoral, que anteriormente se inclinaba hacia la izquierda”, señala Vinicios Betiol.

Fernando Villavicencio (Foto: Reuters/Karen Toro)

247 - El analista geopolítico Vinicios Betiol, autor del libro "El arte de la guerra en línea", hizo importantes observaciones sobre el asesinato del candidato Fernando Villavicencio en Ecuador a través de sus redes sociales. "Respecto al asesinato del candidato presidencial ecuatoriano (Fernando Villavicencio), lo primero que debemos preguntarnos es: ¿a quién beneficia esto?", cuestionó. "Pues bien, la candidata de izquierda, Luisa González, lideraba las encuestas y tenía posibilidades de ganar en primera vuelta. En Ecuador, un candidato gana en primera vuelta si obtiene más del 40% de los votos, siempre que logre mantener una ventaja del 10% sobre el segundo lugar. El grupo político del presidente en funciones estaba desesperado ante la posible derrota. Este mismo grupo es un brazo de Estados Unidos en la región. Como bien sabemos, Estados Unidos es experto en golpes de Estado en América Latina. Una cosa lleva a la otra. Con la muerte de una candidata de derecha, se genera un gran caos en el panorama electoral, que anteriormente se inclinaba hacia la izquierda", añadió.

Una posibilidad es que las elecciones se pospongan. Incluso si no se posponen, el candidato de derecha, que iba en segundo lugar, heredará los votos del candidato asesinado, lo que significa que el candidato de izquierda no podrá alcanzar la diferencia del 10%, impidiendo así su victoria en la primera vuelta. ¿Podría ser todo esto una mera coincidencia? Sí, una contienda electoral implica múltiples luchas de poder. El crimen pudo haber sido perpetrado por un cártel de la droga, un militante fanático o algo similar, pero debido al historial de intervención geopolítica de Estados Unidos en las elecciones de América Latina, la izquierda debería estar alerta —señala Betiol—.