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Brasil condena agresión militar de EEUU contra Venezuela en reunión de la OEA.

El Gobierno afirma que el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro viola la Carta de la ONU.

Se eleva humo tras múltiples explosiones en Caracas - 01/03/2026 (Foto: Video obtenido por Reuters/vía REUTERS)

247 - Brasil reiteró su firme postura contra cualquier tipo de intervención extranjera en Venezuela durante una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Esta declaración se produjo tras la acción militar de Estados Unidos en el país vecino, que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, un hecho que generó fuertes repercusiones diplomáticas en la región y en foros multilaterales. En su discurso, el embajador Benoni Belli reafirmó la defensa de la soberanía venezolana y el derecho internacional como pilares de la política exterior brasileña. (Fuente: OEA) G1

Brasil refuerza su posición contra la intervención extranjera.

En su discurso, Belli calificó la acción militar de inaceptable y peligrosa para la estabilidad global. Según el diplomático, «el bombardeo y el secuestro del presidente [Nicolás Maduro] son ​​inaceptables y representan una amenaza para la comunidad internacional». Destacó que el respeto a la soberanía de los Estados es un principio esencial para la coexistencia pacífica entre las naciones.

El embajador afirmó además que relativizar estos principios compromete la dignidad de los países y debilita el orden internacional. «Si perdemos esto, perderemos la dignidad nacional y nos convertiremos en meros espectadores de nuestro propio destino. Las relaciones de cooperación se convertirán en relaciones de subordinación, y seremos testigos del colapso del orden internacional, que tenderá a regirse por la ley de la selva», declaró.

Discurso en la OEA advierte sobre colapso del orden internacional.

Al cerrar sus comentarios, Belli enfatizó que Brasil continuará abogando por la no intervención y la paz en América del Sur, destacando el compromiso histórico del país con las soluciones diplomáticas y multilaterales para los conflictos regionales y globales.

Durante la sesión, se produjo un momento tenso cuando el discurso del embajador de Estados Unidos, Leandro Lizzuto, fue interrumpido por una mujer presente que protestaba contra Estados Unidos y en apoyo a Venezuela. La reunión tuvo que suspenderse temporalmente para expulsar a la manifestante, cuya identidad no fue revelada.

La condena también llega al Consejo de Seguridad de la ONU.

La postura de Brasil ya se había presentado el día anterior, durante una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En esa ocasión, el embajador de Brasil ante la ONU, Sérgio Danese, hizo una declaración pública condenando la intervención estadounidense.

Danese rechazó las justificaciones basadas en resultados esperados para legitimar el uso de la fuerza. Según él, no es posible "aceptar el argumento de que el fin justifica los medios", enfatizando que este tipo de lógica "carece de legitimidad y abre la posibilidad de otorgar al más fuerte el derecho a definir lo justo o lo injusto, lo correcto o lo incorrecto, e incluso a ignorar las soberanías nacionales, imponiendo decisiones a los más débiles".

El diplomático también enfatizó que “el mundo multipolar del siglo XXI, que promueve la paz y la prosperidad, no debe confundirse con esferas de influencia”, reforzando la defensa del multilateralismo y el respeto entre los Estados.

El Gobierno considera que esto constituye un precedente peligroso para la comunidad internacional.

En sintonía con un comunicado oficial divulgado por el gobierno brasileño y firmado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), Sérgio Danese afirmó categóricamente que “Brasil rechaza categórica y firmemente la intervención armada en territorio venezolano, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional”.

Según el embajador, la acción militar y la captura de Nicolás Maduro "cruzan una línea inaceptable" y "constituyen una gravísima afrenta a la soberanía de Venezuela y establecen un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional".

Danese concluyó destacando que la Carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, excepto en circunstancias estrictamente previstas, advirtiendo que aceptar tales acciones podría conducir a un "escenario marcado por la violencia, el desorden y la erosión del multilateralismo".

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