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Brasil descarta convocar elecciones en Venezuela y defiende estabilidad política bajo Delcy.

El palacio presidencial de Brasil reconoce el liderazgo interino en Caracas, condena la acción estadounidense y centra esfuerzos en prevenir una escalada de la crisis regional.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Caracas - 11/08/2025 (Foto: REUTERS/Gaby Oraa)

247 - El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha adoptado como eje central de su política hacia Venezuela la defensa de la estabilidad política e institucional del país vecino, ahora bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez. La postura brasileña descarta, al menos por ahora, cualquier iniciativa para impulsar nuevas elecciones o un proceso formal de transición política tras el secuestro de Nicolás Maduro. Esta información proviene de... Folha de São Paulo.

Según diplomáticos que asesoran al Palacio Presidencial, la estrategia brasileña se basa en dos frentes principales: la denuncia pública de lo que el gobierno de Lula considera una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional, y la acción diplomática y humanitaria para evitar un escenario de inestabilidad política y social con impactos directos en la región.

Delcy Rodríguez asumió oficialmente el mando del país el lunes (5), dos días después del secuestro de Maduro. Desde entonces, según asesores del gobierno brasileño, aún no hay claridad sobre el grado de cohesión del chavismo en torno al nuevo líder ni sobre los términos del entendimiento que se está construyendo entre Caracas y Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país administrará Venezuela hasta que haya una transición y declaró que el régimen venezolano debería suministrar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos.

El miércoles (7), Trump retomó el tema y afirmó que la supervisión estadounidense podría extenderse por más tiempo, añadiendo que, hasta el momento, el gobierno venezolano había aceptado todas las exigencias de Washington. Delcy Rodríguez, a su vez, reaccionó afirmando que ningún agente externo gobernará Venezuela, lo que indica resistencia a cualquier tutela extranjera directa.

Para el gobierno brasileño, Delcy logró consolidar tanto legitimidad interna, al ser aceptada como líder por el chavismo, como legitimidad externa, al ser tratada como interlocutora por Estados Unidos. Este conjunto de factores llevó al Palacio de Planalto a verla como la principal esperanza para evitar una escalada de las tensiones políticas y sociales en el país, que podría generar repercusiones negativas para Brasil, especialmente debido a los más de 2 kilómetros de frontera compartida.

En este contexto, el reconocimiento brasileño del liderazgo de Delcy se produjo desde los primeros momentos tras la captura de Maduro. Como informó previamente Folha, el propio Lula llamó al líder venezolano poco después de los hechos, con el objetivo, según el Palacio de Planalto, de confirmar con las autoridades locales la información que circulaba en la prensa internacional.

También el sábado (3), la Secretaria General de Itamaraty, Embajadora Maria Laura da Rocha, declaró que Brasil consideraba a Delcy Rodríguez presidenta interina de Venezuela. Poco después, la embajadora brasileña en Caracas, Glivânia Maria de Oliveira, participó en la ceremonia de investidura de la nueva líder, lo que reforzó el reconocimiento formal del gobierno brasileño.

Además de la acción diplomática, el Planalto también avanzó en acciones humanitarias. El lunes (5), el ministro de Salud, Alexandre Padilha, anunció que Brasil enviará suministros y medicamentos a pacientes venezolanos que necesitan tratamiento de diálisis. Según él, los recientes atentados destruyeron un centro de atención renal en el país. La solicitud de apoyo llegó al gobierno brasileño a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según Padilha, Lula autorizó de inmediato la ayuda y determinó que Brasil aportara todo lo necesario para mitigar los efectos de la crisis. Se espera que un avión venezolano aterrice este viernes (9) en el aeropuerto de Guarulhos para recoger los suministros. Asesores del presidente afirman que la disposición del gobierno federal para apoyar medidas que eviten el agravamiento de la situación en Venezuela es total.

Si bien prioriza la estabilidad, el gobierno brasileño ha evitado respaldar públicamente propuestas de transición política o la convocatoria de elecciones. Maduro fue declarado ganador de las elecciones de julio de 2024. Tras los atentados en Caracas, algunos países abogaron explícitamente por el inicio de un proceso de transición.

Francia, por ejemplo, calificó la acción de Estados Unidos de contraria a la Carta de la ONU, pero afirmó que se había abierto una posibilidad de transición que debería ser "pacífica, democrática y respetuosa de las decisiones del pueblo venezolano". El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reiteró que su país lleva años defendiendo un proceso que respete la voluntad democrática de la población. Por su parte, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, declaró que el respeto a la voluntad popular es la única vía para restaurar la democracia y afrontar la crisis, postura compartida por todos los países del bloque, con excepción de Hungría.

Sin embargo, el gobierno de Lula centró sus pronunciamientos en condenar la captura de Maduro y los atentados, destacando los riesgos regionales y las violaciones del derecho internacional. Hasta el momento, no se ha mencionado oficialmente la necesidad de elecciones ni una transición democrática en Venezuela.

Esta postura se explica por varios factores. El gobierno brasileño mantiene una desconfianza histórica hacia la oposición venezolana y ve con reservas la posibilidad del ascenso del grupo liderado por María Corina Machado, considerada por el Palacio de Planalto como una líder de extrema derecha. Además, diplomáticos creen que los comentarios sobre el proceso político interno en Venezuela podrían violar el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. 

A esto se suma que el propio Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha rechazado convocar elecciones en el corto plazo y ha reconocido a Delcy Rodríguez como líder del país, lo que debilita el esfuerzo internacional a favor de una transición inmediata.

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