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Gabriel Boric está lejos de ser Allende, dice Joana Salém.

Un historiador señala al actual presidente chileno como un intento socialdemócrata de distanciarse del neoliberalismo.

Gabriel Boric está lejos de ser Allende, dice Joana Salém.

Ópera mundial - En el programa 20 MINUTOS INTERNACIONAL Este jueves (21 de abril), el periodista Breno Altman entrevistó a la profesora, historiadora y especialista en desarrollo económico y reforma agraria en Chile, Joana Salém, sobre el inicio del gobierno del presidente chileno Gabriel Boric.

Si bien el exlíder estudiantil significa el regreso de la izquierda al poder por primera vez desde el golpe de Estado de 1973, en opinión del historiador está lejos de ser Salvador Allende o de representar una reanudación de la senda socialista, interrumpida por los militares. 

“La situación en la década de 70 y la actual son muy diferentes, tanto a nivel mundial como en América Latina. En la década de 70, la revolución estaba sobre la mesa, la Revolución Cubana estaba en su apogeo y el socialismo era un tema concreto en la agenda de la izquierda. Hoy, el socialismo no está en la agenda política, ni en la de la izquierda, aunque hay sectores que todavía mencionan la revolución”, explicó.

Ella identifica al presidente como parte de una izquierda antineoliberal, pero que no ve el socialismo como un objetivo inmediato, "tanto que dice que lo que quiere es construir un Chile con dignidad popular. Hay una diferencia importante entre quién fue Allende y quién es Boric".

Por otro lado, «existe una conexión simbólica con Allende», y para ella, el presidente representa una ruptura con la Concertación, la coalición que gobernó Chile durante 24 años. «Tiene la misión de romper con el legado que en muchos aspectos mejoró el modelo de Pinochet, en busca de un proyecto más socialdemócrata», afirma.

Según Salém, esta ruptura provendría de la aprobación de la Asamblea Constituyente, que busca superar la Constitución implementada por el dictador Augusto Pinochet. "Hasta entonces, creo que su estrategia es ganar tiempo y gestionar el modelo establecido por la Concertación. Necesita la aprobación de la Asamblea Constituyente para obtener apoyo y formar un gobierno de ruptura", afirmó.

Además, el historiador recordó que el discurso de Boric es "avanzar lentamente porque vamos lejos", justificando así la existencia de un gobierno que se mueve ahora hacia el centro para alcanzar un horizonte de ruptura en el futuro, lo cual, sin embargo, puede tener consecuencias negativas en opinión del profesor.

El Partido Comunista, por ejemplo, que era una de las principales bases de apoyo del presidente, apenas está representado en su gabinete, y ya existen puntos muertos.

«Habrá que ver si su programa se materializa o se queda en una mera declaración de intenciones. O bien se convertirá en un gobierno que choque con las clases dominantes, o bien será absorbido por el modelo que pretendía derrocar. Pero creo que para que el Partido Comunista rompa con Boric, debe ocurrir algo muy serio, en el sentido de una profunda regresión programática. Creo que el Partido Comunista está siendo pragmático y busca una enmienda constitucional. Aceptarán las posturas centristas del presidente», reflexionó.

Referéndum del 4 de septiembre

La nueva Constitución chilena, que está siendo redactada por una asamblea de mayoría progresista, debe ser aprobada antes del 5 de julio y luego se someterá a referéndum popular, que se celebrará el 4 de septiembre. 

Según Salem, lograr su aprobación es la gran batalla que enfrenta Boric: "Si no la aprueba, será como si hubiera perdido las elecciones retroactivamente, porque, vale la pena recordar, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, a pesar de la participación récord, no resultó electo porque la gente realmente votaba por él, sino en contra de Kast [el candidato de extrema derecha]".

La historiadora subrayó que la victoria de la nueva Constitución no está garantizada, aunque no prevé la posibilidad de su rechazo, puesto que la población ha apostado por una reforma amplia, dado el perfil de la asamblea constituyente. Además, en su opinión, no aprobarla sería «catastrófico» y representaría «la victoria de un fantasma que no abandona el país y que hay que exorcizar», que es Pinochet.

Así pues, ella ve en el presidente una estrategia de apaciguar a los sectores conservadores para obtener su aprobación, "de pasar por alto las posturas más radicales o incómodas, por ejemplo, en lo que respecta al aborto, la propiedad y la multinacionalidad del país. Tiene una función amortiguadora".

Sin embargo, esto lo convierte en un cúmulo de contradicciones. Cabe recordar que Boric proviene de un entorno estudiantil, participó en la ola de protestas de 2011 y fue elegido precisamente por tener una plataforma más combativa. "Pero dirige un gobierno sin medidas decisivas. Habla de reformas, pero ¿dónde están? Es cierto que aún se encuentra en un periodo de adaptación, pero la falta de decisión hace imposible saber hacia dónde se dirige este gobierno", afirma.