Lula y Maduro tuvieron una llamada telefónica secreta para discutir las acciones de Estados Unidos en el Caribe.
Una conversación secreta marca un acercamiento después de un año de distanciamiento diplomático.
247 - El martes pasado (2), los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Nicolás Maduro mantuvieron una conversación telefónica de unos 15 minutos para abordar el creciente movimiento militar de Estados Unidos en el Caribe. La información fue... revelado por CNN Brasil y confirmado por miembros del Palacio Presidencial.
Según el informe original, Lula buscó escuchar directamente de Maduro su opinión sobre las recientes acciones de la Casa Blanca, en un contexto en el que las relaciones entre Brasil y Venezuela siguen tensas desde la crisis política desatada por las controvertidas elecciones venezolanas de 2024.
La llamada, mantenida en secreto hasta entonces, fue descrita por asesores del presidente brasileño como "bastante cordial" y una necesaria "medida para romper el hielo" tras más de un año sin diálogo directo. Si bien había señalado en conversaciones recientes con Donald Trump —el actual presidente de Estados Unidos— la posibilidad de actuar como mediador, Lula no mencionó esta función en la llamada.
Según fuentes del palacio presidencial brasileño, los desacuerdos acumulados –como el bloqueo de Brasil al ingreso de Venezuela al BRICS y el distanciamiento tras las denuncias de fraude electoral– contribuyeron al distanciamiento entre ambos países, haciendo indispensable este contacto preliminar antes de cualquier movimiento más profundo.
De acuerdo con CNN BrasilMaduro no presentó información nueva. El líder venezolano reafirmó públicamente lo que ya venía diciendo: rechazó la acusación de liderar un cártel y calificó de "absurda" la idea de que las drogas que se consumen en Estados Unidos provengan de Venezuela.
Tanto el gobierno brasileño como el Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil) creen que Washington había apostado por posibles deserciones militares que debilitarían a Maduro. Sin embargo, hoy no hay indicios de división interna. Para Brasilia, el escenario más probable sería una acción específica de Estados Unidos contra un objetivo asociado con el narcotráfico, y no una invasión terrestre.


