Milei aumenta presión sobre organismos de derechos humanos en Argentina.
El gobierno acelera cambios en el área, enfrentando críticas por recortes, despidos y abandono de políticas de memoria.
247 - El gobierno argentino intensifica su ofensiva contra organizaciones de derechos humanos en un contexto de creciente tensión institucional.
La medida se produce mientras el Poder Ejecutivo, en momentos en que el gobierno aún no difundió oficialmente su agenda de actividades por el aniversario en el Museo Memorial ESMA, espacio emblemático para la memoria de las víctimas de la última dictadura.
Un informe de Prensa Latina indica que el gobierno anunciará un nuevo Subsecretario de Derechos Humanos tras la renuncia del exjuez Alberto Baños la semana pasada. El exfuncionario dejó el cargo tras las repercusiones negativas de sus declaraciones ante el Comité de la ONU contra la Tortura, donde negó la desaparición de 30 argentinos durante la dictadura militar, postura que generó una gran controversia.
Se espera que el nuevo subsecretario lidere una fase aún más profunda de "ajuste" en el sector, en línea con la orientación política del gobierno de Javier Milei. Desde la llegada del presidente a la Casa Rosada, organizaciones de derechos humanos han denunciado hostilidad ideológica, recortes significativos de fondos y el abandono de las políticas de memoria, además de despidos masivos.
El deterioro de los edificios y las actividades vinculadas a la preservación de la memoria también se ha convertido en un punto central de crítica. Ubicado donde funcionó uno de los principales centros clandestinos de detención de la dictadura, el antiguo complejo de la ESMA comprende 20 edificios que albergan entidades como las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo y el colectivo HIJOS, además de un museo dedicado a la historia argentina contemporánea, que incluye las violaciones cometidas por el terrorismo de Estado y episodios como la Guerra de las Malvinas.
Líderes del sector informan que, en los últimos dos años, aproximadamente 800 empleados vinculados a políticas de derechos humanos han sido despedidos. Entre los afectados se encuentran trabajadores del Museo Sitio de Memoria de la ESMA, del Archivo Nacional de la Memoria y del Banco Nacional de Datos Genéticos. Quienes permanecieron sufrieron importantes reducciones salariales. Según el gobierno, los despidos se justifican bajo la acusación de que los empleados eran "activistas".
Otra decisión criticada fue la degradación institucional de la Secretaría de Derechos Humanos a la categoría de subsecretaría, medida interpretada por entidades sociales como un debilitamiento deliberado de las políticas de memoria, verdad y justicia en un país marcado por las condenas históricas a los responsables de los crímenes de la dictadura del 9 de diciembre de 1985, hace exactamente cuatro décadas.


