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Perú: Gobierno y Congreso se unen para mantenerse en el poder, pese a la impopularidad.

"Perú duele hoy más que nunca, incluso a pocos días de cumplirse el 202 aniversario de su independencia el 28 de julio", escribe el periodista José Alván Senepo.

Presidenta del Perú, Dina Boluarte (Foto: Presidencia del Perú/Divulgación vía Reuters)

Por José Alván Senepo*, desde Lima - Las encuestas coinciden, y el sentimiento en las calles es el mismo: nadie quiere a Dina Boluarte en el poder, ni a este Congreso que ha capturado las instituciones autónomas del Estado. En Perú, actualmente, dos poderes del Estado gobiernan con más del 80% de impopularidad, y las protestas callejeras son deslegitimadas o silenciadas por un sector ciego de la prensa. La convocatoria de nuevas elecciones es ahora un asunto cerrado que nos ha llevado a vivir en un sistema corrupto sin un gobierno que realmente represente a la clase social.

Por un lado, nuestra economía se fortalece con la reactivación del turismo y la inversión en industrias; pero, por otro, la amenaza del impacto del fenómeno de El Niño comienza a causar los primeros daños en las plantaciones del norte del país, desencadenando plagas que dañan miles de hectáreas de banano, papa y otros cultivos. Los agricultores no cuentan con una representación real ni con planes sociales que los favorezcan.

Hasta hace poco, el dengue, una epidemia que afecta frecuentemente a Latinoamérica, se agravó en las zonas más pobres del Perú. Allí, dejó decenas de muertos, principalmente debido a la negligencia del gobierno con los hospitales públicos y la falta de inversión en políticas de prevención. Lejos de autocrítica, el Ministro de Salud prefirió entablar una disputa con los sectores sociales en lugar de abordar la emergencia. Esta es una razón más para reforzar la idea de que incluso los profesionales sanitarios no están bien representados.

En el sector educativo, la situación es completamente distinta. La Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) finalmente ha sido capturada por el sector político, tras varios años de intentar escapar del control de los dueños de universidades privadas con representación en el Parlamento. En otras palabras, el poder de las universidades que otorgaban títulos profesionales y comercializaban la educación ha vuelto a prevalecer.

Esta, como otras situaciones, ha provocado una nueva ola de rechazo, aumentando el descontento popular con la clase política. A diario vemos sus acuerdos secretos, su abuso de poder y cómo se apropian de otras instituciones estatales autónomas, como la Contrapolítica y la Defensoría del Pueblo. A diario vemos el cinismo de políticos de derecha e izquierda, dentro y fuera del gobierno. Si bien es cierto que quienes ostentan el poder son más letales, es cierto que el Perú duele más que nunca; incluso a pocos días de su 202.º aniversario de independencia, el 28 de julio, el sistema prevalece sobre nuestro anhelo de un país mejor.

Mucha gente se pregunta: si en Perú 8 de cada 10 personas rechazan al presidente y al Congreso, ¿por qué la gente no sigue protestando en las calles hasta que logren destituirlos? Pues no es tan sencillo. Nuestra democracia es representativa y nuestra economía es sólida, pero informal. Es decir, depende en gran medida del trabajo diario de millones de peruanos. Un día de protesta es un día menos de comida. Esto mantiene a los sectores populares aletargados y a los políticos ebrios de poder.

José Alván Senepo es periodista y cubre asuntos internacionales. Actualmente trabaja en @Latina_Noticias