Presidente cubano concluye visita a Namibia y gira por África.
En Windhoek, Díaz-Canel asistió como invitado de honor a la ceremonia por el Día de los Héroes Nacionales Africanos y rindió homenaje a los héroes y heroínas de Namibia, Angola y Cuba.
(Prensa Latina) - El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, concluyó ayer su visita a Namibia, así como su gira por África, donde completó una ruta por otras tres naciones del continente, informaron hoy fuentes oficiales.
El mandatario, junto a su delegación, fue despedido en la capital namibia, Windhoek, por el presidente Hage Geingo, con quien sostuvo conversaciones oficiales, informó el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la red social X, antes Twitter.
Previamente, el jefe de Estado de la isla caribeña participó en la Cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y, en ese contexto, realizó visitas oficiales a Angola, Mozambique y Namibia.
En Windhoek, Díaz-Canel asistió como invitado de honor a la ceremonia por el Día de los Héroes de la nación africana y rindió homenaje a los héroes y heroínas de Namibia, Angola y Cuba, "que fecundaron con su sangre el camino de la independencia y pusieron fin al odioso régimen del apartheid", expresó el mandatario.
También recibió la "Orden de la Antigua Welwitschia Mirabilis", la más alta condecoración de Namibia, de manos de su homólogo namibio. Se firmaron acuerdos bilaterales para fortalecer los lazos mutuos.
HISTORIA - 601 niños llegaron a Cuba tras ser rescatados por combatientes cubanos del ataque del ejército racista sudafricano al campo de refugiados de Cassinga, en el sur de Angola, el 4 de mayo de 1978.
Miles de namibios se refugiaban allí. Ese día, serían víctimas de una masacre que dejó 624 civiles muertos, en su mayoría mujeres y niños, y más de 600 heridos.
El Grupo Táctico No. 2 de Tchamutete, de tropas cubanas en Angola, se encontraba a unos 16 kilómetros del lugar donde se estaba produciendo una de las más terribles masacres de África.
Enfrentaron con valentía la terrible embestida del régimen del apartheid. En una batalla desigual que duró más de 12 horas, 16 internacionalistas cubanos cayeron heroicamente y unos 80 resultaron heridos.
La operación salvó cientos de vidas, incluidas más de 300 personas heridas que fueron atendidas por los servicios médicos cubanos.
Tras los horrorosos acontecimientos, el comandante Fidel Castro Ruz propuso a Sam Nujoma, líder del movimiento de liberación nacional de Namibia, SWAPO, traer a Cuba un número importante de víctimas del último crimen de los racistas.
Tras la llegada de los 601 niños y niñas namibios de Cassinga a la Isla de la Juventud, donde comenzarían a vivir y estudiar en dos escuelas escogidas para ellos, Fidel fue a visitarlos.