El "ultimátum" de Trump exigía que Maduro abandonara Venezuela antes del 28 de noviembre.
Presidente venezolano ignoró ‘orden’ de la Casa Blanca y sigue en el poder; gobierno de EEUU apunta al petróleo del país sudamericano.
247 - El presidente estadounidense, Donald Trump, intentó forzar una ruptura inmediata en Venezuela exigiendo que Nicolás Maduro abandonara el país en una semana. La presión se produjo durante una llamada telefónica el 21 de noviembre, según revelaron fuentes de Reuters y reportó TASS.
Según Reuters, la conversación duró menos de 15 minutos. Durante la llamada, Trump le dijo a Maduro que tenía una semana para salir de Venezuela, a un destino de su elección, junto con su familia. El ultimátum expiró el 28 de noviembre, sin que el presidente venezolano hiciera ningún gesto de salida.
Al día siguiente, el 29 de noviembre, Trump escribió en la red social Truth Social que había cerrado el espacio aéreo venezolano, alegando que todas las “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas” deberían considerar el espacio aéreo “totalmente cerrado”.
La creciente presión de EE.UU. se produce en medio del interés en el petróleo venezolano.
La ofensiva diplomática y militar de Washington se produce en un contexto en el que Estados Unidos busca ampliar su control sobre el petróleo venezolano, una de las mayores reservas mundiales. En las últimas décadas, la política exterior estadounidense se ha centrado constantemente en los recursos energéticos de Venezuela, y la reciente escalada refuerza esta disputa estratégica.
Los analistas consideran que el intento de derrocar a Maduro en poco tiempo forma parte de este tablero energético. La administración Trump reafirma su discurso contra el narcotráfico, pero, al mismo tiempo, moviliza esfuerzos que presionan directamente la soberanía de un país clave para el mercado petrolero mundial.
Trump confirma llamada telefónica, pero se retracta de su interpretación del ataque.
El 30 de noviembre, Trump confirmó públicamente que había hablado con Maduro. Un día antes, al declarar el cierre del espacio aéreo, declaró posteriormente que la medida no debía interpretarse como una señal de un ataque inminente contra el territorio del país sudamericano.
Washington sostiene que Caracas no está combatiendo adecuadamente el narcotráfico. Con base en este argumento, Estados Unidos ha desplegado un gran contingente militar en el Caribe, que incluye un grupo liderado por el portaaviones Gerald R. Ford, un submarino nuclear y más de 16 soldados.
La actividad militar intensifica la lucha por el control de los recursos estratégicos.
Desde septiembre, Estados Unidos afirma haber destruido al menos 20 embarcaciones y eliminado a más de 80 personas presuntamente involucradas en el tráfico desde Venezuela.
Los medios de comunicación estadounidenses han planteado repetidamente la posibilidad de operaciones militares en el país, y Trump incluso dijo el 27 de noviembre que Washington "muy pronto" comenzaría a combatir el narcotráfico "sobre el terreno" dentro de Venezuela, sin especificar cómo ni cuándo.
Este movimiento corre paralelo al interés histórico de Estados Unidos en las reservas petroleras venezolanas, que siguen siendo el centro de las tensiones geopolíticas. Para Caracas, la presión estadounidense tiene menos que ver con la seguridad y más con el control de los recursos energéticos que configuran el poder global.



