Xiomara Castro y su plan inmediato para reconstruir Honduras.
Castro anunció también que su gobierno adoptaría un socialismo democrático y una política latinoamericana de soberanía y solidaridad.
(Prensa Latina) - Desde que Xiomara Castro, la primera mujer presidenta en la historia de Honduras, juró el cargo el 27 de enero, sus más de 1,7 millones de votantes han estado esperando que se cumplan sus promesas de campaña.
La representante del partido Libertad y Refundación (Libre) es la décima mujer en ocupar este cargo desde el retorno a la democracia en los años ochenta, y también la primera en este período que no pertenece a las fuerzas políticas tradicionales bipartidistas liberal y nacional.
Durante su primer discurso como Jefa de Estado, anunció los siguientes temas transversales de su administración: educación, salud, seguridad y empleo; así como la aprobación de leyes sobre participación y consulta ciudadana, la exención del pago del consumo de electricidad para un millón de familias y una reducción en los precios de los combustibles.
Tras aludir a cifras como el aumento del 700 por ciento de la deuda externa y el aumento del 74 por ciento de la pobreza, estableció una puntuación para la refundación de los valores soberanos, entre ellos la prohibición de licencias para la explotación de minerales, ríos, parques naturales y bosques.
Castro también anunció que su gobierno adoptaría el socialismo democrático y una política latinoamericana de soberanía y solidaridad; prometió luchar con todas sus fuerzas para cerrar la brecha de desigualdad, acabar con la violencia de género y promover la defensa de los derechos de las mujeres.
Ante 57 delegaciones internacionales y más de 12.000 personas presentes en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, concluyó su discurso con la emblemática frase "¡Hasta la victoria siempre!", popularizada por el líder cubano Fidel Castro y el médico argentino Ernesto Che Guevara.
Prioridades en la agenda
Honduras tiene problemas de falta de institucionalidad, secuestro del poder ejecutivo y saqueo de recursos públicos para beneficio personal o corporativo, o para mantener el nacionalismo en el poder, declaró a Prensa Latina el educador popular Luis Méndez.
“La corrupción y la impunidad son las características más notables del régimen de Juan Orlando Hernández. Más aún, la relación de su administración con el crimen organizado y el narcotráfico durante ocho años también es llamativa”, reconoció el representante de los movimientos sociales.
En su opinión, durante poco más de una década, el sistema judicial fue capturado, controlado y manipulado por grupos poderosos; al mismo tiempo, la política adoptada por el Partido Nacional, con la promoción de Zonas de Desarrollo Económico y Empleo (ZDE), condujo a una pérdida de soberanía.
"Su régimen se mantuvo gracias a acuerdos con líderes militares y policiales, concesiones, privilegios y un aumento de los presupuestos de seguridad por encima de los de salud y educación, en beneficio de las fuerzas del orden. Hoy tenemos un país remilitarizado y varias instituciones controladas por exmilitares", afirmó.
Méndez reconoció que otro desafío es “limpiar la casa”, sacudir las instituciones públicas de aquellos grupos que son beneficiarios del nacionalismo y resolver los conflictos causados por las políticas extractivas, además de la urgente reactivación de la economía, que actualmente está profundamente endeudada.
Según el educador, las demandas populares en materia de soberanía, tierra, agua, medio ambiente, autonomía de los pueblos indígenas, diversidad, juventud, mujeres, migración, campesinos, niños, arte y cultura, con necesidades urgentes para los primeros 100 días de gobierno, son esenciales.
A su vez, Ricardo Salgado, escritor, analista y asesor de Libre, describió la creación de condiciones para la organización de la sociedad hondureña como fundamental: "pasar de la ficción de la democracia electoral a la participación en la toma de decisiones, con una ciudadanía debidamente informada".
“Recordemos que aquí nos han robado todo: nuestras raíces, nuestro sentido de patria y la idea de nación. Nos han arrebatado los símbolos y nos han absorbido en la maquinaria criminal del consumismo. Debemos revertir esta tendencia desastrosa y allanar el camino para la construcción de un bloque histórico y un cambio permanente”, argumentó el analista.
Los primeros cien días en el cargo
Según Méndez, antes de asumir el cargo el 27 de enero, el nuevo poder ejecutivo desarrolló una dinámica sumamente interesante: grupos organizados dentro del partido Libre, sectores sociales y populares, y actores económicos presentaron sus propuestas para los primeros cien días del gobierno de Xiomara Castro.
Aunque la nueva presidenta hereda estructuras derivadas del golpe de Estado, argumentó que existe un compromiso para implementar políticas públicas en materia de salud, educación y empleo en un país que aún se ve afectado por la pandemia de Covid-19 y los daños causados por los huracanes Eta e Iota.
El deterioro de la situación económica, política y social está fomentando la emigración del campo a la ciudad o al extranjero, especialmente a Estados Unidos y España, declaró a Prensa Latina José Ramón Ávila, director ejecutivo de la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales de Honduras.
“En las últimas décadas también hemos visto un clima de inseguridad, polarización política e ingobernabilidad desde 2009; el asesinato de manifestantes tras el fraude electoral de 2017 y la persecución y criminalización de defensores de los derechos humanos, poblaciones indígenas o líderes locales”, dijo.
La presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro, habló sobre todas estas líneas de trabajo. Por ahora, solo resta superar la crisis política interna tras la inauguración de dos direcciones en el Congreso Nacional, encabezadas por los diputados Luis Redondo y Jorge Cálix.
