
Estados Unidos, el estado sin ley
La destrucción del Estado de derecho, tanto a nivel nacional como internacional, consolida a Estados Unidos como un Estado paria.

Periodista ganador del premio Pulitzer (el máximo galardón periodístico en Estados Unidos), fue corresponsal extranjero del New York Times y trabajó para The Dallas Morning News, The Christian Science Monitor y NPR.
144 Artículos
Trump disfrazó el crimen –que costó la vida a 80 personas– como una redada de drogas y, lo más extraño, como una violación de las leyes de armas.
Los periodistas occidentales son cómplices del genocidio
La devastación de Gaza por parte de Israel no es solo una limpieza étnica. Es la aniquilación de un pueblo, una cultura y una historia.
La sociedad israelí aplaude la matanza de Gaza y ve el genocidio no como un crimen sino como una fantasía utópica.
La sanción de la administración Trump contra Francesca Albanese es un sombrío presagio del fin del imperio en el derecho internacional.
El genocidio requiere una vasta red y miles de millones de dólares para mantenerse. Israel no podría llevar a cabo su masacre sin este ecosistema.
Israel utiliza el hambre como arma. Su objetivo es desmantelar todo vestigio de sociedad civil y reducir a los palestinos a bandas de carroñeros desesperados.
Las mentiras dichas para provocar una guerra con Irak han resucitado para provocar una guerra con Irán.
Los prisioneros en los campos de concentración de El Salvador se ven obligados a dormir en el suelo o en régimen de aislamiento en la oscuridad.
El genocidio está casi consumado. Cuando termine, no solo habrá diezmado a los palestinos, sino que también habrá expuesto la bancarrota moral de la civilización occidental.
En los últimos días de todos los imperios, los idiotas toman el poder. Reflejan la estupidez colectiva de una civilización desconectada de la realidad.