2025 fue un mal año para la derecha.
El mundo se está moviendo hacia la izquierda, como también lo hace la mayor parte de América Latina y el propio Brasil.
La derecha no tiene mucho que celebrar en 2025, a pesar de su victoria en Chile a finales de año.
Sobre todo, fue otro año en el proceso de declive o decadencia de la hegemonía estadounidense en el mundo. El país, referente central de la derecha mundial, ha ido perdiendo su poder económico y político a lo largo de este siglo, aun manteniendo su fuerza militar.
Una presidencia liderada por alguien como Donald Trump es un suicidio para Estados Unidos. Es como si el país se aislara de la opinión pública, con el pretexto de que se ha visto perjudicado por el comercio con otras naciones.
Al realizar estos movimientos, dejó el espacio internacional aún más abierto para que China se expanda y ocupe los espacios que dejó vacantes Estados Unidos.
Además, la política de castigar a otros países con aranceles elevados terminó siendo contraproducente, elevando los precios en el propio Estados Unidos, obligando a la administración Trump a dar marcha atrás.
También fue negativo debido al fortalecimiento de los BRICS en el mundo, la nueva forma de organización en el Sur Global. Por primera vez, Estados Unidos tuvo que enfrentarse a la temida alianza entre Rusia y China.
Sus principales aliados tampoco tuvieron buena suerte. Europa, penetrada por la extrema derecha, se convirtió en un continente insignificante a escala global.
En América Latina, mientras tanto, Estados Unidos nunca ha estado tan aislado, con la Argentina de Javier Milei como único aliado. Los demás países, encabezados por Brasil y México, mantienen una fuerte oposición al gobierno estadounidense.
Al mismo tiempo, el modelo neoliberal se debilitó, pues resultó ser una política recesiva, incapaz de expandir la economía.
Para la derecha brasileña, el año tampoco fue positivo. El bolsonarismo sufrió duros golpes, con la detención de su líder y su intento fallido de romper su tobillera.
Si Lula se convirtió en un héroe a lo largo del año y los BRICS se consolidaron a escala global, la derecha sólo puede lamentar lo ocurrido a lo largo de 2025.
El mundo se ha vuelto más progresista, la derecha ha sufrido grandes reveses. El trágico destino de la familia Bolsonaro es un guion de lo que la derecha brasileña está condenada a sufrir.
Bolsonaro fue arrestado y no hubo ninguna muestra de solidaridad con él. El lanzamiento de la candidatura de uno de sus hijos ni siquiera obtuvo el apoyo de la derecha organizada, que prefiere a Tarcísio.
Él, a su vez, cometió el mayor número de errores que un político puede cometer, entre ellos, mostrar solidaridad y reafirmar sus vínculos inquebrantables con Bolsonaro, incluso después de ser condenado a prisión.
En resumen, el mundo se está moviendo hacia la izquierda, al igual que gran parte de América Latina y el propio Brasil. Y 2026 no parece diferente. Los BRICS tienden a consolidarse y expandirse globalmente, mientras que Lula tiene todas las de ganar para ser reelegido y Brasil para continuar en la senda del crecimiento económico, el pleno empleo y la distribución del ingreso. Todo esto contradice lo que piensa y practica la derecha.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



