35 años: El Código de Protección al Consumidor se moderniza sin perder su esencia
Incluso después de 35 años, el Código de Protección al Consumidor sigue vigente y es una referencia mundial en la protección de los derechos en las nuevas realidades digitales.
El Código de Protección al Consumidor (CDC), que cumple 35 años el próximo jueves (11), ha logrado modernizarse sin sacrificar su esencia. Las innovaciones tecnológicas han impulsado los principales cambios en el código y la legislación relacionada.
Por ello, este importante instrumento necesita seguir sirviendo a la población ante nuevos desafíos, como la popularización de la inteligencia artificial (IA).
Es un hecho que la prestación de servicios por sistemas automatizados, es decir, sin ninguna intervención humana, dificulta enormemente la resolución de conflictos y el ejercicio de derechos.
La Ley General de Protección de Datos y la Ley de Sobreendeudamiento son ejemplos de medidas que buscan que el país pueda responder a los desafíos de la modernidad, derivados de realidades como el comercio electrónico, la responsabilidad de las plataformas digitales y el consentimiento expreso para el uso de información personal.
Son varios los instrumentos creados a lo largo de su existencia que nos enorgullecen como brasileños.
El legado de los CDC ha cruzado fronteras y la legislación en materia de consumo en Argentina, Colombia, Uruguay, Ecuador, Chile, México y Perú está fuertemente inspirada en la experiencia brasileña.
La CDC fue el mecanismo que impulsó la creación masiva del Instituto de Protección y Defensa del Consumidor (Procons) en todo el territorio nacional, la instauración del Sistema Nacional de Defensa del Consumidor (SNDC), la consolidación de las Defensorías Públicas especializadas y una acción más efectiva del Ministerio Público en la defensa colectiva.
Además de los resultados institucionales, se observó una mejora en la calidad de los productos y servicios, una reducción de prácticas abusivas en el mercado, el fortalecimiento de la economía a través de la confianza del consumidor, el combate a la publicidad engañosa y la democratización del acceso a la justicia del consumidor.
Sin embargo, los 35 años transcurridos entre su entrada en vigor y la actualidad no han estado exentos de obstáculos. La reticencia empresarial se vio agravada por el desconocimiento del público sobre un nuevo conjunto de derechos.
Por ello, fue fundamental, inicialmente, adoptar campañas educativas por parte de los organismos de protección, la formación de asociaciones de consumidores y la participación de los medios de comunicación en la difusión de casos emblemáticos.
Pero Brasil y sus ciudadanos carecían de una ley sólida y justa que inspirase el respeto de los agentes económicos y la población. El CDC fue la respuesta a esta necesidad, representando en definitiva un verdadero paradigma en las nuevas relaciones de consumo.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



