América Latina es el lugar donde estar.
Las intervenciones imperialistas en nuestro continente se han caracterizado por una ferocidad nunca vista desde hace mucho tiempo.
Si bien quienes valoran la justicia y la armonía entre las naciones tienen muchos motivos para alegrarse de que la hegemonía del imperialismo estadounidense esté llegando a su fin y de que ya haya nacido un nuevo mundo multipolar, nosotros en América Latina tenemos sobrados motivos para estar preocupados.
Lo que provoca en nosotros este sentimiento contradictorio es la conciencia histórica que nos revela que en sus estertores, las potencias imperialistas decadentes se muestran aún más sanguinarias hacia aquellas víctimas que permanecen en sus garras.
Así, tras sufrir estrepitosas derrotas en el terreno económico (frente a China) y en el militar (el fracaso de las fuerzas de la OTAN contra Rusia en Ucrania), Estados Unidos parece decidido a aferrarse a esa zona que siempre ha considerado su patio trasero y su bastión de resistencia, América Latina.
Por lo tanto, las intervenciones imperialistas en nuestro continente se han caracterizado por una ferocidad sin precedentes en mucho tiempo. En consecuencia, todos los países latinoamericanos que no se someten plenamente a los dictados establecidos desde la Casa Blanca están siendo blanco de ataques y planes de desestabilización.
Ahora, además de su inmensa e inigualable superioridad en poder militar, Estados Unidos también tiene el control de las plataformas de comunicación digital más grandes y poderosas y el correspondiente control de sus algoritmos.
Así, mientras la Venezuela bolivariana es sometida a un asedio y agresión a base de fuerzas militares, México, Brasil, Colombia y otros países sufren el acoso a través de la manipulación de algoritmos de redes digitales, que operan con miras a generar descontento y revueltas destinadas a desgastar y derrocar a aquellos gobiernos recalcitrantes a someterse enteramente a las directivas emanadas de Estados Unidos.
Basándose en las experiencias iniciadas en Europa del Este a principios de siglo, las técnicas de manipulación de masas se han perfeccionado considerablemente y hoy alcanzan un alto nivel de eficacia. Gracias a su amplio control de los algoritmos de las redes sociales, los organismos al servicio del imperialismo pueden evaluar el estado de ánimo imperante en un país determinado y, con base en este conocimiento, elaborar planes y elegir los puntos y eslóganes más adecuados para el éxito de sus esfuerzos.
Si en el pasado reciente el tema del “combate a la corrupción” era el más utilizado para generar procesos de desestabilización de gobiernos identificados con las mayorías populares, hoy ha cobrado fuerza el de la “lucha contra el narcoterrorismo”.
Sin embargo, así como la corrupción nunca fue la verdadera razón de la intervención de las agencias de inteligencia extranjeras en los asuntos de nuestros países, la actual preocupación por categorizar a los grupos del crimen organizado como entidades narcoterroristas no es más que un mero pretexto para justificar la injerencia injustificable de las fuerzas imperialistas en los asuntos internos de nuestros países.
Sabemos que curar una enfermedad depende en gran medida de nuestro nivel de conocimiento sobre cómo se propaga en nuestro cuerpo. Por lo tanto, si realmente queremos enfrentar y derrotar las maquinaciones imperialistas perpetradas mediante abusos algorítmicos, debemos comprender mejor cómo funcionan estos instrumentos de manipulación mental.
Con esta preocupación en mente, traduje y subtitulé el vídeo de este enlace al portugués (https://www.dailymotion.com/video/x9uxcgy)En esta presentación, dirigida por Inna Afinogevna, se ofrece un análisis muy didáctico y bien explicado de cómo funciona el proceso de manipulación basado en algoritmos. Merece la pena dedicar tiempo a estudiar todo lo expuesto.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



