La trampa de grasa
Las condiciones de la disputa fueron elegidas por la otra parte. Fueron elegidas conscientemente, porque son incapaces de defender su pasado y de presentar su propuesta de futuro. Se ven obligados a radicalizarse "contra todo lo existente".
Respeto y entiendo a quienes se sienten incómodos con el nivel de los dos debates presidenciales que se llevaron a cabo en esta segunda vuelta.
No sé cuál es la evaluación de la coordinación de la campaña ni qué dice la investigación al respecto.
Dicho esto, mi opinión personal es esta: en el día a día de la campaña, cada uno de nosotros sabe el nivel de debate y el nivel de acusaciones al que estamos sometidos en las calles y en las redes sociales.
En ellos, el debate "de alto nivel" sobre los dos proyectos se convierte en sus términos más simples: verdad y mentira, honestidad y falsedad, tolerancia y prejuicio, pobre y rico, trabajador y explotador, vida y muerte...
Siendo estas las condiciones elegidas por la otra parte, considero inevitable que, sin dejar de hablar de los dos proyectos, nos veamos obligados a desenmascarar, tanto como persona jurídica como a título individual, una candidatura que se comporta como una "paloma de ajedrez" (ver ilustración al final).
Insisto en este punto: las condiciones de la disputa fueron elegidas por la otra parte. Fueron elegidas conscientemente, porque, incapaces de defender su pasado y de presentar su propuesta de futuro, se ven obligadas a radicalizarse "contra todo lo existente", incluso si para ello tienen que distorsionar los hechos.
Esta es la opción que hacen la mayoría de los medios de comunicación cuando maximizan los problemas (reales o supuestos) del PT y sus gobiernos, cuando minimizan al máximo los problemas del PSDB y sus administraciones (ver el caso del agua en São Paulo), cuando publican las "declaraciones" de Aécio mientras critican las "alegaciones" de Dilma, cuando invierten la carga de la prueba...
Esta es la elección del propio Aécio, que se comporta como aquel ladrón que grita "atrapen al ladrón" para disimular su fechoría.
Esta es la elección de 9 de cada 10 partidarios de la candidatura de Aécio, que difunden todo tipo de mentiras y ofensas y recurren cada vez más a la ignorancia.
De hecho, el candidato de élite no es quien es, ni es como es, por casualidad. Es producto de la "selección natural" que ha generado cientos de miles como él: hijos de papá, coxinhas, niños pijos, toda la fauna y flora de playboys, con sus conocidos hábitos personales, su nepotismo y su repertorio de violencia verbal y física.
Es repugnante (y le expreso mi sincera solidaridad a la presidenta Dilma) tener que desenmascarar todo esto. Aún más lamentable, sin embargo, es que no se haya dejado claro que Aécio personifica la conducta política de todo un segmento social. Cualquiera que lo vea en los debates reconoce inmediatamente su tipo: un matón de barrio, grosero con los pobres y servil con los ricos.
Como dije al principio, no tengo elementos objetivos para juzgar los efectos electorales de los dos enfrentamientos directos que se dieron en esta segunda vuelta.
Pero emocionalmente me reconforta ver que nuestra principal militante sabe que estamos ante un gangsterismo al estilo Al Capone; sabe que no ganaremos con actuaciones al estilo Woodstock; sabe que estamos en uno de esos momentos en que el ejemplo personal del comandante ayuda mucho en la moral de los combatientes (http://valterpomar.blogspot.com.br/2014/10/alemao.html).
Limpiar el colector de grasa deja mal olor por toda la casa. Pero después de limpiarlo, el olor desaparece. La otra alternativa...
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

