Desorden en la derecha y sus apuestas en 2018.
"Cómplices del fracaso económico y moral del golpe de 2016, la centroderecha nacional busca una salida", afirma el periodista Leonardo Attuch, editor de 247. La maniobra política involucra las fórmulas Alckmin-Meirelles y Joaquim-Marina, que buscan contrarrestar a Jair Bolsonaro, mientras que Álvaro Dias también se presenta como candidato independiente. En el artículo, afirma que "la derecha está dividida y carece de un discurso coherente que explique por qué contribuyó a romper el pacto democrático, que destituyó a un presidente honesto e instaló a una banda criminal en el poder".
Siendo cómplice del fracaso económico y moral del golpe de Estado de 2016, la centroderecha nacional busca una salida. Una de estas acciones se produjo el 1 de mayo, cuando Michel Temer y Fernando Henrique Cardoso, aliados en el puente hacia el futuro que ahora se ha convertido en una pasarela precaria, se reunieron para discutir una posible alianza que aislaría a las candidaturas que ambos consideran radicales, tanto de derecha como de izquierda. Lo que se baraja es una fórmula formada por Geraldo Alckmin, del PSDB, y Henrique Meirelles, del MDB, pero se trata de un juego de suma cero. Los miembros del PSDB vinculados a Alckmin temen ser asociados con el fiasco económico de Meirelles, que no ha logrado generar crecimiento y ha generado los mayores déficits fiscales de la historia del país.
Una segunda medida busca acercar a Joaquim Barbosa, del PSB, y Marina Silva, de Rede. Informes recientes ya han insinuado la pérdida de capacidad de Marina para formar alianzas. El intento actual es convencerla de que retire su candidatura y se convierta en compañera de fórmula de Joaquim Barbosa. De esta manera, ambos podrían representar al llamado "Partido de la Justicia", con indicios de inclusión social, ya que tanto Marina como Barbosa provienen de orígenes humildes, lo que permitiría a la derecha nacional difundir la idea de que la persecución del expresidente Lula no es un golpe de clase contra los más pobres.
La tercera hipótesis involucra al diputado Rodrigo Maia (DEM-RJ), quien ya advirtió que presentará una nueva denuncia contra Temer si el Ministerio Público la presenta. La semana pasada, familiares y allegados a Temer fueron interrogados sobre las presuntas transferencias financieras realizadas por el coronel Lima, identificado por JBS, contratistas y empresas del sector portuario como sobornador. Como sucesor natural de Temer y también candidato presidencial, Maia anhela la reelección con poder legislativo y se ha mostrado entusiasmado. La semana pasada, Maia descartó una posible alianza con Alckmin y afirmó que el PSDB es el partido con mayor rechazo en el país.
En resumen, estas son las tres principales apuestas del bloque golpista, pero la derecha tradicional corre el riesgo de ser superada por candidatos que se posicionan "fuera del sistema". El más significativo es el congresista Jair Bolsonaro, quien se ha aferrado al economista liberal Paulo Guedes, pero no inspira confianza entre las élites debido al riesgo de regresión civilizacional que representa. El segundo nombre es el del senador Álvaro Dias (Podemos-PR), quien, aunque proviene de la política tradicional, se ha posicionado a favor de la caída de Temer y podría convertirse en una especie de candidato informal de Lava Jato.
Como podemos ver, la derecha nacional está dividida y carece de un discurso coherente que explique por qué contribuyó a romper el pacto democrático, que destituyó a un presidente honesto e instaló a una banda criminal en el poder. En 2018, tendrá grandes dificultades para perpetuar el golpe de Estado de 2016 en las urnas.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
