La estrategia del gobierno para intentar sabotear el comité de investigación del genocidio.
"El IPC del Covid tiene todo lo necesario para acelerar la caída de Bolsonaro. Si no mediante un impeachment, al menos mediante una derrota aplastante en 2022", escribe el columnista Bepe Damasco.
1) Desatar a los perros rabiosos que defienden al maniaco genocida en las redes sociales contra la oposición y los senadores independientes que integran el comité, con el fin de intimidarlos.
2) Apelar sistemáticamente al Supremo Tribunal Federal (STF), aun sabiendo que resultará contraproducente, como lo demuestra el intento de impedir que el senador Renan Calheiros asuma el cargo de relator. La idea es ganar tiempo y generar titulares en los medios.
3) Desviar el foco de las investigaciones hacia gobernadores y alcaldes, lanzando falsas acusaciones sobre la malversación de fondos federales. No es que no se hayan producido irregularidades de este tipo, pero están muy lejos de desempeñar un papel central en la "masacre humanitaria", como el periódico francés Le Monde se refiere a la tragedia brasileña.
4) Ya circulan rumores de que el gabinete del odio está recopilando expedientes contra testigos inoportunos. Se espera que el exministro Mandetta, quien comparecerá esta semana, sea la primera víctima de la orquestación difamatoria del hampa al servicio de Bolsonaro.
5) Las dos primeras sesiones del CPI revelaron que los cuatro senadores bolsonaristas insistirán en el mantra de que el presidente de la República está siendo prejuzgado y que su incriminación ya fue decidida de antemano por la oposición con el apoyo de parte de los medios de comunicación.
6) El bloque gubernamental en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) planea bombardear la junta, compuesta por el presidente Osmar Aziz, el vicepresidente Randolfe Rodrigues y el ponente Renan Calheiros, con una serie de cuestiones de orden y todo tipo de tácticas dilatorias. Sin embargo, esta táctica está sujeta a contratiempos, ya que, salvo el senador Ciro Nogueira, uno de los defensores del oportunismo político en el Congreso Nacional, los demás miembros de la fuerza de choque del gobierno son novatos. En la oposición, por el contrario, abundan políticos veteranos con amplia experiencia en escaramuzas parlamentarias.
7) Desacreditar de antemano a la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación), prediciendo públicamente que no conducirá a nada y que Bolsonaro saldrá ileso, es otra arma que han utilizado los partidarios del asesino serial.
8) Ya perdiendo el sueño por la inminente publicación del IPC, los partidarios de Bolsonaro, alimentados por los generales del gobierno, están amenazando con producir un informe alternativo con su propia narrativa, iniciando así una batalla de versiones dentro de la sociedad.
9) Negadores y saboteadores del aislamiento social y la salud pública, los necromilitantes de la oscuridad seguirán promoviendo manifestaciones públicas, como las de este sábado (1 de mayo). Todo para intentar dar la impresión de que la "fuerza" de las calles es capaz de acorralar a la PCI (Comisión Parlamentaria de Investigación).
Sin embargo, mientras los representantes de la oposición en la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) se mantengan firmes, sin caer en el cretinismo parlamentario y manteniendo su enfoque y compromiso con el homenaje a los más de 400 brasileños fallecidos, la investigación tiene todas las posibilidades de acabar con Bolsonaro. Si no mediante un impeachment, al menos mediante una aplastante derrota en 2022.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
