La hazaña del Ministro de Defensa
En su afán por halagar a Bolsonaro, Paulo Sergio Nogueira solicitó urgentemente acceso al código fuente de las máquinas de votación, que está disponible desde octubre del año pasado.
Por Eric Nepomuceno, para 247
El general retirado del Ejército Paulo Sérgio Nogueira, que dirige el Ministerio de Defensa, puede ser criticado por varias de sus acciones.
Un mérito, sin embargo, es innegable: en términos de adulación, Jair Messias sólo puede ser comparado con fenómenos como su compañero –o mejor dicho, su colega en pijama– Eduardo Pazuello, o el abogado presidencial Augusto Aras, y es mejor detenerse aquí.
Ni siquiera el médico (¡doctor!) Marcelo Queiroga, el ministro de Salud que hizo todo lo posible para boicotear la vacunación de adolescentes y niños, logró acercarse a tal servilismo.
Desde lo más alto de su arrogancia olímpica, el general Nogueira envió un despacho con el sello de "extrema urgencia" exigiendo que el ministro Luiz Edson Fachin, actual presidente del Tribunal Superior Electoral, le conceda acceso al código fuente utilizado para monitorear las urnas que se utilizarán en octubre.
Hasta aquí todo bien, si no fuera por un pequeño detalle: en su afán de adulación, Nogueira olvidó que el acceso al código fuente está disponible desde octubre del año pasado.
Tanto es así que ya ha sido debidamente accedido por la Contraloría General de la Unión, el Senado, el Ministerio Público Federal, e incluso por una institución que, según Jair Messias y su banda, notoriamente alberga nidos de comunistas: la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.
Hubo, por supuesto, una justificación para la llamada "extrema urgencia", acto que fue considerado presión contra el TSE (Tribunal Superior Electoral): la proximidad del día de las elecciones.
Tenemos aquí entonces dos perspectivas sobre esta historia.
El primer punto nos recuerda que tanto el ministro de Defensa como el grupo armado que lo rodea tienen por delante cada día una montaña de trabajo del Himalaya, y que por eso tardaron nueve meses (todo un periodo de gestación) en recordar la necesidad de acceder a lo que ahora solicitan con sello de “extrema urgencia”.
La segunda visión afirma que esto no es más que otra farsa urdida por la panda de militares en pijama de que se ha rodeado Jair Messias y que, junto al presidente, hacen todo lo posible para empañar la imagen que las Fuerzas Armadas vienen construyendo con ardor desde el retorno de la democracia, hace 37 largos años.
Sea cual sea la perspectiva, hay un punto innegable: es a través de tales hazañas que se forja la figura del general retirado Paulo Sérgio Nogueira y de todos los personajes en pijama y uniformados que rodean al peor y más despreciable presidente de la historia de este país destrozado.
Y también es innegable que esas tonterías, por ridículas que sean, siguen siendo una amenaza.
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*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
