La farsa de la guerra justa: una respuesta crítica al editorial de Estadão sobre Irán.
En lugar de aplaudir la violencia y la barbarie, la comunidad internacional y la sociedad civil deberían condenar enérgicamente la agresión de Estados Unidos e Israel.
En un editorial reciente titulado "Nadie llorará por Irán"El periódico O Estado de S. Paulo adopta una postura servil ante la narrativa imperialista para justificar la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra la nación persa. El texto, que evoca la retórica de la administración Trump, presenta a Irán como un "estado paria" y celebra la violencia como vía de libertad para el pueblo iraní. Sin embargo, un análisis crítico y profundo de la cuestión geopolítica revela una realidad mucho más compleja y sombría, que el editorial ignora convenientemente.
La postura del periódico se basa en una serie de premisas falsas y graves omisiones. Al clasificar a Irán como un "estado paria", el editorial ignora que la verdadera razón del antagonismo es la negativa del país a someterse a la arquitectura de seguridad colonial impuesta por Occidente, atreviéndose a afirmar su autonomía política y estratégica en una región que Estados Unidos e Israel consideran su protectorado. La justificación de la agresión, basada en la supuesta amenaza nuclear, también resulta débil, ya que Irán no posee armas nucleares y acepta la verificación internacional, mientras que Israel, una potencia nuclear clandestina y sin inspección, nunca ha sido objeto de tal escrutinio. Finalmente, la idea de que la guerra traerá la libertad al pueblo iraní es una falacia peligrosa; la historia demuestra que los bombardeos no generan democracia y que cualquier transición política legítima debe ser interna y soberana, no impuesta por potencias extranjeras.
El ataque coordinado del 28 de febrero de 2026, que causó la muerte de cientos de civiles, incluidas más de 80 niñas en una escuela de Minab, es la manifestación más reciente y brutal de una guerra híbrida que Estados Unidos lleva décadas librando contra Irán. Esta guerra incluye sanciones económicas que asfixian a la población, el asesinato de líderes como el general Qassem Soleimani en 2020 y una campaña de desinformación que busca deslegitimar al gobierno iraní y preparar el terreno para una intervención militar.
La retórica de la "guerra justa" y la "liberación" del pueblo iraní, repetida hasta la saciedad por los grandes medios de comunicación, sirve para enmascarar los verdaderos intereses tras la agresión: el control geopolítico de Oriente Medio y sus vastos recursos energéticos. La historia reciente, en especial la desastrosa invasión de Irak en 2003, ya ha demostrado que las intervenciones militares imperialistas no conducen a la democracia, sino a la destrucción, el caos y el fortalecimiento de regímenes autoritarios.
Es crucial enfatizar que criticar la agresión imperialista no implica defender al régimen iraní. El gobierno teocrático viola los derechos humanos. Sin embargo, la solución a los problemas de Irán no vendrá de bombas extranjeras, sino de la lucha y la organización del propio pueblo iraní.
En lugar de aplaudir la violencia y la barbarie, como lo hace Estadão, la comunidad internacional y la sociedad civil deberían condenar con vehemencia la agresión de Estados Unidos e Israel, exigir el fin de las sanciones y apoyar una solución pacífica y negociada al conflicto. La paz y la estabilidad en Oriente Medio solo se lograrán mediante el respeto a la soberanía de las naciones, la autodeterminación de los pueblos y el derecho internacional, y no mediante la imposición de la voluntad del más fuerte.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



