Avatar de Lelê Teles

Lele Teles

Periodista, publicista y guionista

400 Artículos

INICIO > blog

La fauna emerge

Anima significa alma, animar es dar vida, deshumanizar al otro convirtiéndolo en un animal es un recurso recurrente y común en todas las culturas.

Anima significa alma, animar es dar vida, deshumanizar al otro convirtiéndolo en un animal es un recurso recurrente y común en todas las culturas (Foto: Lelê Teles)

Para quienes no lo recuerden, José Sarney, el avispón feroz, le asestó un poderoso golpe al presidente durante la segunda vuelta de las votaciones.

Como el viejo escorpión de la fábula, nuestro intrépido hombre bigotudo fue a las urnas con Dilma sobre su pecho, como si llevara a la ranita a cuestas, pero al otro lado, cuando llegó el momento del dígito, apuntó con su dedo índice –eso es su aguijón– al número uno, dudó, lo giró en espiral y encontró el número 4, luego el 5, luego la tecla verde y confirmó: 45.

¡Por la barba de Bin Laden!

Sorprendido in fraganti por las cámaras de televisión en pleno acto de traición, el Emperador de Maranhão confirmó lo inconfirmable y, como resultado, se ganó el epíteto de traidor.

En esta metamorfosis, Bigode pasó de ser una avispa a un escorpión y luego a una criatura acuática abyecta y escamosa.

Hay quienes tienen la manía de animalizar a la gente. Diogo Mainardi, aquel que recibió varias bofetadas de Doña Luíza y que solía llamar al Presidente de la República "Mi Hormiga", ahora ha adoptado a la gente del Nordeste como ganado, atrayendo la ira del musculoso y corpulento Hulk, el increíble.

Ante la ira de la multitud, Mainardi, que o es tonto pero no está loco, o está loco pero no es tonto, intentó retractarse de lo que había dicho. Alceu Valença afirmó que no había convencido a nadie y que su pensamiento es más amplio que profundo.

Creo que así es como Alceu ve a los tapires.

Leonardo Boff llamaba a Reinaldo Azevedo "Rola-bosta" (escarabajo pelotero), pero siempre tuvo el apodo de "pitbull". Fue la ex defensora del pueblo de Folha de S.Paulo quien revisó su pedigrí y descubrió que en realidad era un Rottweiler.

Siempre sin bozal y ensuciando las aceras.

Las niñas de Jô, como ven, oyeron hace poco del propio Jô que Bolivia estaba prosperando con su legítimo presidente indígena, dejando a nuestras pequeñas sin palabras y estupefactas, como esas vacas en un belén.

Volviendo al tema del vacío, cuando se le preguntó si instauraría una era de penurias para los trabajadores, Dilma lo negó categóricamente, diciendo: "ni aunque la vaca tosa".

No faltan quienes esperan que una gripe infecte a todo nuestro rebaño.

Breves: Al portero Aranha lo llamaron mono; Joaquim Barbosa, el bateador, le dijo al reportero de Folha que se fuera a revolcar en el fango, ya sabemos quién se revuelca en el fango; el experimentado Sergio Conti entrevistó al doble de Felipão como si fuera el propio entrenador, y luego rebuznó ruidosamente; nos enteramos, horrorizados, de que el avión que se estrelló de morro, matando a Eduardo Campos, era en realidad una cabra;

Marina Silva, no sé si por su frágil constitución física o por su predisposición a chupar la sangre de otros, se definía a sí misma como un mosquito, llamando a Dilma un mosquito gigante, debido a su complexión más robusta.

Criaturas que habitan los bosques.

Un miembro destacado del partido PSDB, FHC, dolido por la derrota, calificó a los votantes de Dilma de desinformados, lo que le valió el apodo de burro intelectual, un espécimen único y extremadamente raro.

Los loros se han multiplicado en las redes sociales, volando bajo y repitiendo constantemente la retórica de la fauna políticamente correcta: petralha (un término despectivo para los partidarios del Partido de los Trabajadores), comunista, vago, que se joda Venezuela, vete a Cuba, curupaco papaco (un término despectivo para los loros).

Lobão, con su barba de cabra, llamaba torturador a Dilma, la mujer torturada. Intenté criticarlo por esta inversión conceptual, pero el problema es que no encuentro en la naturaleza un solo animal capaz de semejante absurdo.

Y así pasan los días, algunos en Miami, otros en Cuba, algunos bebiendo agua de coco, otros bebiendo agua de excremento (corre el rumor de que, en São Paulo, Alckmin cambió la fórmula del agua a KH₂O).

Anima significa alma; animar es dar vida. Deshumanizar al otro convirtiéndolo en un animal es un recurso recurrente y común en todas las culturas. Es la forma en que evitamos enfrentarnos a la alteridad, de huir del otro, de cosificarlo.

Un subterfugio, a veces juguetón, a veces valiente, a veces cobarde.

Pero no olvidemos, amigos míos, que animalizar no siempre significa deshumanizar. Frente a Dilma, por ejemplo, Globo desata a las bestias, bestias legítimas: Miriam Leitão, Cristina Lobo, Mônica Pulga, Sérgio Grillo, Poliana Abrita y el infatigable William Waacka.

Pero eso es todo, mientras los perros ladran, la caravana de ciudadanos pasa, saludándose con besos.

Palabra de salvación.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.