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Renán Calheiros

Líder del PMDB en el Senado

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La fortaleza de la Constitución

Como Presidente del Senado, no me corresponde apresurar ni retrasar las cosas. Mi función, conforme a la ley, es únicamente garantizar el derecho a una audiencia justa, el derecho a la defensa y el respeto al debido proceso. Actuaré con absoluta imparcialidad y objetividad. Reitero lo que afirmé entonces: no podemos acelerar el proceso de forma precipitada, ni podemos retrasarlo de forma dilatoria.

Toda la nación sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos de la mayor crisis política que ha vivido el país en los últimos años. El proceso de destitución contra el Presidente de la República, tras un maratón de debates que se prolongó durante el fin de semana, fue aprobado en la Cámara de Diputados por 367 votos a favor, 137 en contra, más ausencias y abstenciones.

Siguiendo el precepto constitucional, todo el material fue remitido al Senado Federal el lunes pasado. La Constitución es muy clara: «Una vez admitida la acusación contra el Presidente de la República por dos tercios de la Cámara de Diputados, será sometido a juicio ante el Tribunal Supremo Federal, en los casos de delitos comunes, o ante el Senado Federal, en los casos de delitos de responsabilidad».
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La Constitución Federal es aún más clara al abordar las causas de suspensión del cargo en el inciso II del artículo 86, párrafo primero: «El presidente será suspendido de su cargo por delitos de responsabilidad, previa apertura del proceso por el Senado Federal. Si transcurridos 180 días el juicio no concluye, la destitución del presidente cesará sin perjuicio de la continuación ordinaria del proceso».

La ley suprema del país, a la que todos debemos obedecer, es inequívoca y transparente. Por debajo de ella, contamos con la legislación subconstitucional y las normas internas que rigen los procedimientos y plazos para los asuntos que se tratan en el Congreso Nacional. Debemos armonizar estas normas para cumplir con nuestra obligación constitucional.

Con ese fin, sostuve una reunión de trabajo con el Presidente del Supremo Tribunal Federal, el Ministro Ricardo Lewandowski. El propósito de la reunión fue precisamente coordinar a ambos poderes del Estado para definir un procedimiento que reduzca los posibles obstáculos legales. Haremos todo lo posible por alcanzar un resultado favorable, sin ningún trauma, porque, como todos saben, el proceso de destitución es traumático y prolongado.

Como Presidente del Senado, no me corresponde apresurar ni retrasar las cosas. Mi función, conforme a la ley, es únicamente garantizar el derecho a una audiencia justa, el derecho a la defensa y el respeto al debido proceso. Actuaré con absoluta imparcialidad y objetividad. Reitero lo que ya he dicho: no podemos acelerar el proceso de forma precipitada, ni podemos retrasarlo de forma dilatoria.

La primera acción del Senado, la lectura de las actas, ya se había completado en vísperas del fin de semana largo. Asimismo, solicité a los líderes de los partidos que agilizaran, en un plazo de 48 horas, la nominación de los candidatos para integrar el Comité Especial del Senado. Este comité, integrado por 21 senadores elegidos proporcionalmente, es responsable de elaborar un informe que será revisado por los demás senadores.

De mutuo acuerdo entre todos los líderes de los partidos, se decidió que la composición de la comisión mencionada se ajustaría a los bloques partidistas con representación en el Senado. Así, el PMDB obtuvo 5 escaños, el bloque de la oposición 4, el bloque gubernamental 4, y los bloques parlamentarios de Socialismo y Democracia, Moderado y Progresista obtuvieron 2 escaños cada uno.

Desde la primera etapa, para minimizar los litigios, es recomendable adoptar el principio de acatar la jerarquía legal. En primer lugar, la Constitución Federal; en segundo lugar, las resoluciones del Tribunal Supremo Federal sobre la materia; luego, la Ley Especial que la rige, la normativa interna y el procedimiento adoptado por el Senado Federal en 1992. Siguiendo estas directrices, lograremos un resultado favorable.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.