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Heraldo Campos

Licenciado en Geología (1976) por el Instituto de Geociencias y Ciencias Exactas (UNESP), Máster en Geología General y Aplicada (1987) y Doctor en Ciencias (1993) por la USP. Postdoctorado (2000) por la Universidad Politécnica de Cataluña - UPC y postdoctorado (2010) por la Escuela Superior de Ingeniería de São Carlos (USP).

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Glotonería

La codicia disfrazada de política exterior expone la lógica depredadora de las grandes potencias respecto de los recursos naturales de Sudamérica.

Nicolás Maduro, Donald Trump, el buque anfibio USS Iwo Jima navegando en el Mar Caribe y el mapa de Sudamérica al fondo (Foto: Divulgación I Logan Goins/Marina de los Estados Unidos)

La gula es uno de los siete pecados capitales, según la concepción católica, y puede, además del deseo voraz de comida, manifestarse como una forma de codicia. La reciente invasión de Venezuela por parte de Estados Unidos para apoderarse de las reservas petroleras del país, convirtiendo una vez más a Sudamérica en el patio trasero de las malas acciones [1], es un claro ejemplo de la manifestación de la gula (codicia).

Según lo que se sabe, esta invasión militar causó más de 100 muertes y, como dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano, «en la lucha del bien contra el mal, siempre muere el pueblo». Para comprender un poco más sobre el petróleo en Venezuela, donde estuve hace casi veinte años [1], investigué la génesis de este «oro negro» codiciado por el imperio norteamericano.

En términos geológicos, de manera muy simplificada, se puede decir que los yacimientos petrolíferos en territorio venezolano, ubicados en la denominada Faja del Orinoco, son aquellas cuencas sedimentarias principalmente relacionadas con el límite de placas tectónicas transformantes, existentes en Venezuela y Trinidad y Tobago, destacándose las cuencas de Maracaibo y Oriente [2].

Por otra parte, en la Cuenca del Paraná, cuenca sedimentaria ubicada en el centro-este de América del Sur, que alberga los acuíferos Bauru y Guaraní de extensión regional, con voluminosos reservorios de agua subterránea del Cono Sur, las investigaciones exploratorias de petróleo y gas no han indicado ocurrencias comerciales de esos recursos energéticos.

En este escenario, debemos ser cautelosos ante las ambiciones de conquistar territorios fuera de Estados Unidos. El petróleo puede ser lo más cercano al objetivo, pero ¿qué pasa con el agua subterránea potencialmente disponible en los mega yacimientos? Estos podrían ser otros objetivos de la codicia, ¿verdad? En el caso del petróleo venezolano, pertenece al pueblo venezolano, y su uso y comercialización deberían beneficiar socialmente al mayor número de personas en este país sudamericano. Cabe destacar que la colisión de las placas tectónicas no tiene nada que ver con la codicia de otro canalla [3] ni con invasores oportunistas [4].

«La verdadera felicidad es imposible sin la verdadera salud, y la verdadera salud es imposible sin un estricto control de la glotonería». – Mahatma Gandhi.

Fuentes [1] “El patio trasero de la maldad”. Artículo de Heraldo Campos del 01/06/2025. https://jornalggn.com.br/cronica/o-quintal-para-maldades-por-heraldo-campos/

[2] Alves, RJ 1989. Cuencas sedimentarias: potencial petrolero en América del Sur. B. Geoc. PETROBRAS. Río de Janeiro, 3 (4): 321-336, oct./dic. 1989.

[3] “Sinvergüenza”. Artículo de Heraldo Campos del 26/07/2025. https://cacamedeirosfilho.blogspot.com/2025/07/canalha.html

[4] “Invasores”. Artículo de Heraldo Campos del 23/01/2023. https://cacamedeirosfilho.blogspot.com/2023/01/invasores.html

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.