Llegará el momento de Temer.
Temer escapó de la primera acusación de corrupción pasiva de la Fiscalía General, pero se avecinan otras acusaciones aún más graves. Y ya ha agotado todo el poder de su pluma. Todo apunta a que finalmente será destituido de la presidencia, cargo que asumió tras el golpe de Estado contra la presidenta Dilma Rousseff.
El resultado de la votación sobre los cargos contra Michel Temer debe celebrarse como un triunfo. Hemos ganado una batalla decisiva para garantizar la victoria final en esta guerra.
La base golpista, que orquestó las negociaciones secretas más despreciables para lograr esta victoria pírrica, no consiguió el quórum constitucional. Por lo tanto, tendrán enormes dificultades para aprobar la reforma de las pensiones e implementar otras medidas.
Este resultado nos anima a seguir luchando. Entendemos que es fruto de la presión popular. El Frente Popular Brasileño, el Frente Pueblo Sin Miedo y otros movimientos sociales, como los estudiantiles y obreros, desempeñaron un papel fundamental. Partidos como el PCdoB también hicieron una enorme contribución. En cierto modo, le infligimos una derrota al gobierno, que salió aún más debilitado políticamente.
Los votos obtenidos —263 contra 227— no respaldan la agenda central de desmantelar el Estado brasileño. Cualquier reforma constitucional requiere al menos 308 votos. Hubo disidentes dentro de la base del gobierno, y el Palacio Presidencial se vio sorprendido por una sesión plenaria prácticamente dividida.
Estas cifras demuestran que el gobierno se hunde. El presidente ilegítimo negoció arduamente para comprar votos de los parlamentarios, pero no obtuvo el apoyo total que esperaba. Al reducir el papel del Parlamento a la mínima expresión, utilizó enmiendas y fondos extrapresupuestarios como pago por ciertas posiciones políticas.
Temer escapó de la primera acusación de corrupción pasiva de la Fiscalía General, pero le esperan otras, incluso más graves. Y ya ha agotado todo el poder de su pluma. Todo apunta a que finalmente será destituido de la presidencia, cargo que asumió tras el golpe de Estado contra la presidenta Dilma Rousseff.
Por lo tanto, fortalecer la movilización en redes sociales y en las calles es estratégico para restaurar la normalidad democrática y superar las crisis políticas y económicas en Brasil. Vean cómo votó cada representante y presiónenlos para que se opongan al corrupto Temer, saboteador de la soberanía nacional y agresor de los derechos laborales. #FueraTemer #EleccionesDirectasYa
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
