La importancia de la IPC de la Pandemia (Comisión Parlamentaria de Investigación)
«El IPC Pandémico es, desde su inicio, una importante medida sanitaria para afrontar la crisis de salud pública. Constituye una obligación del parlamento supervisar al Poder Ejecutivo y monitorear la implementación de las políticas públicas», afirma el senador Randolfe Rodrigues.
Por Randolfe Rodrigues
La próxima semana, el Senado Federal establecerá la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre la Pandemia, cuyo objetivo es investigar la estrategia del gobierno para enfrentar el nuevo coronavirus, sus acciones, omisiones y motivaciones en la toma de decisiones. El promedio diario de muertes se acerca peligrosamente a las 400 desde la primera muerte registrada por COVID-19 en el país, y la propagación descontrolada del virus nos está convirtiendo en un caldo de cultivo para la aparición de nuevas cepas, potencialmente más contagiosas y letales que otras variantes.
La tragedia sanitaria que nos azota trasciende las fronteras nacionales, acumulando pérdidas para la nación brasileña en diferentes partes del mundo, desde prohibiciones de entrada a otros países hasta la desaceleración del comercio internacional derivada de la inestabilidad de la producción nacional. Después de todo, la falta de coordinación en las medidas de respuesta resultó, entre otras cosas, en el cierre y reapertura reiterados de espacios productivos y comerciales, lo que dificultó la planificación empresarial en un momento de incertidumbre estructural.
Nuestra situación es tan delicada que se ha convertido en tema de debate en otros países, temerosos de las consecuencias globales derivadas de nuestra incapacidad para controlar satisfactoria y mínimamente la pandemia en el país. El temor es que las nuevas cepas que surgen en Brasil debido a la circulación descontrolada del virus no sean combatidas por las vacunas existentes, o incluso puedan tener una respuesta menos eficaz a los protocolos de tratamiento utilizados.
En otras palabras, además de la crisis sanitaria y el agravamiento de la crisis social causada por el coronavirus en el país, también podríamos estar ante una catástrofe biológica cuyas consecuencias son impredecibles y se extienden más allá de nuestros límites territoriales y población. Somos una bomba de relojería cuyos escombros se esparcirán por todo el mundo.
La extrema dificultad del país para obtener vacunas e insumos para su producción refleja la postura del gobierno federal. Anteriormente, también tuvimos dificultades para adquirir equipo de protección personal para profesionales de la salud, sin mencionar las agujas y jeringas para administrar las vacunas.
La Comisión Parlamentaria de Investigación sobre la Pandemia es, desde un principio, una importante medida sanitaria para afrontar la crisis de salud pública. Constituye una obligación del parlamento supervisar al Poder Ejecutivo y monitorear la implementación de las políticas públicas. Es notorio el fracaso del gobierno federal en su respuesta a la crisis provocada por el nuevo coronavirus. Los cientos de miles de muertes, los millones de contagios, la persistencia de la circulación del virus y el caos en los sistemas de salud públicos y privados son indicios de estas deficiencias.
Si bien las Comisiones Parlamentarias de Investigación (CPI) son de naturaleza política, su trabajo se lleva a cabo técnicamente y de acuerdo con métodos y procedimientos previamente debatidos y aprobados por sus miembros, con el respaldo del reglamento interno de las cámaras legislativas y sujeto inexorablemente a los dictados de la Constitución Federal. No hay nada que temer: las CPI se conciben precisamente como un derecho de las minorías, a las que nunca se les pueden denegar solicitudes legítimas por afinidades político-partidistas o caprichos ideológicos.
Es en este contexto que el Senado Federal pretende establecer el IPC Pandémico la próxima semana, imbuido del espíritu republicano y con la obligación de explicar a las generaciones actuales y futuras las acciones y omisiones que resultaron en el genocidio de nuestra población, la casi destrucción de nuestra economía y la tensión en nuestras relaciones internacionales. Los gobiernos van y vienen, pero las consecuencias de sus acciones resuenan durante años, reflejándose en las experiencias vividas por la gente en su vida diaria, influyendo decisivamente en el futuro de la población.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
