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Columnista del diario 247, Emir Sader es uno de los principales sociólogos y politólogos brasileños.

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La integración latinoamericana en un momento crucial.

Este es el momento de reanudar y profundizar los procesos de integración regional. La crisis recesiva no tiene fin en el corazón del sistema.

Se ha puesto de moda en los análisis conservadores sugerir que las dificultades que enfrentan actualmente los países latinoamericanos se deben al fin de un ciclo. El período considerado favorable para el crecimiento económico en estos países, basado en los altos precios de los productos primarios de exportación, ha pasado. El modelo de crecimiento impulsado por la demanda, vinculado a la expansión del mercado interno de consumo, supuestamente se ha agotado.

Sí, existen problemas de crecimiento en algunas economías, desequilibrios en las cuentas públicas de algunos países, presiones inflacionarias y presiones recesivas internas y externas sobre las economías de nuestros países. Los sectores responsables de los enormes reveses —recesiones, concentración del ingreso, exclusión social, entre muchos otros— están aprovechando estas circunstancias para intentar retomar las políticas de aquel período, cuando lo que se necesita es corregir el rumbo y seguir avanzando por la senda de las políticas que permitieron a los países del continente resistir la recesión más profunda y prolongada del capitalismo en ocho décadas.

De lo que se trata es de hacer los ajustes necesarios para romper la hegemonía del capital financiero en la forma de capital especulativo, que las políticas de desregulación del neoliberalismo han promovido como sector hegemónico en la esfera económica, canalizando el capital que debería ir a inversiones productivas —las que generan los bienes y empleos que nuestras economías necesitan— hacia el uso depredador del capital que debería ir a inversiones productivas.

Se trata de buscar vías, tanto públicas como privadas, para obtener los recursos necesarios para retomar mayores niveles de expansión económica. Se trata de seguir profundizando el crecimiento económico con distribución del ingreso, generando nuevas maneras de continuar las políticas sociales que han permitido que el continente más desigual del mundo tenga países que, incluso en tiempos de austeridad, concentración del ingreso y exclusión de derechos, siguen reduciendo la desigualdad, la miseria y la pobreza como nunca antes se había logrado a esta escala en muchos de nuestros países.

En este contexto, será difícil resistir las presiones recesivas internas y externas, con cada uno de nuestros países actuando de forma aislada, incluso con las actuales formas de colaboración y apoyo en los procesos de integración. Será necesario dar un salto decisivo en los procesos de integración latinoamericanos, aprovechando la expansión del Mercosur —con la incorporación de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Surinam y Guyana— para finalmente desarrollar proyectos de desarrollo económico, tecnológico, financiero, físico y energético, infraestructura, cadenas productivas, formas de integración política e institucional, medio ambiente, cultura, integración sociolaboral, educación, salud pública, entre muchas otras esferas de integración.

Ha llegado el momento de que UNASUR dé un paso decisivo en la definición de sus funciones, poniendo en funcionamiento el Banco del Sur, ampliando las competencias del Consejo de Defensa Suramericano, creando órganos capaces de resolver conflictos de diversa índole que existen o puedan surgir en la región, entre otros que exige la profundización y extensión de los procesos de integración sudamericana. Debe convertir a UNASUR en el principal espacio de coordinación de proyectos centrados en las costas atlántica y pacífica de la región. Debe encontrar maneras conjuntas de resistir las influencias recesivas provenientes del centro del capitalismo. Debe encontrar sus propias maneras de resolver los conflictos regionales, entre muchas otras funciones.

Este es el momento de reanudar y profundizar los procesos de integración regional. La crisis recesiva no tiene fin en el corazón del sistema. Debemos prepararnos para afrontar conjuntamente la construcción de proyectos estratégicos de integración regional que permitan a América Latina seguir siendo la región que más contribuye a combatir la desigualdad, la exclusión social, la pobreza y la miseria.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.