La ironía del hambre en la cárcel: la huelga de Bolsonaro y el legado de la inseguridad alimentaria en Brasil.
Es imperativo trazar un paralelo entre ese acto de privación voluntaria y el hambre real e impuesta que azotó a Brasil bajo el desgobierno anterior.
La noticia de que el expresidente Jair Bolsonaro se negó a comer bajo custodia, poco después de su arresto, revela una cruel e instructiva ironía que resuena con la experiencia de millones de brasileños. Mientras el expresidente, detenido por delitos contra el Estado Democrático de Derecho, supuestamente se encuentra en huelga de hambre —rápidamente mitigada al aceptar los alimentos proporcionados por su familia—, el país aún se recupera del legado de inseguridad alimentaria que marcó su administración.
Como nutricionista y defensor de los derechos humanos, es imperativo establecer un paralelo entre este acto de privación voluntaria y el hambre real e impuesta que azotó a Brasil bajo el gobierno anterior.
El desmantelamiento de la seguridad alimentaria y nutricional
En 2023, Brasil heredó un escenario dramático, regresando al Mapa del Hambre de las Naciones Unidas (ONU), un revés sin precedentes que afectó al país tras años de políticas para combatir la pobreza. La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó a más de 70 millones de brasileños entre 2020 y 2022.
El retorno a la inseguridad alimentaria es un reflejo directo del desmantelamiento institucional promovido por el gobierno de Bolsonaro. El primer acto simbólico de este desmantelamiento fue la disolución del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea) mediante Medida Provisional en enero de 2019, un órgano fundamental de participación social que coordinaba las políticas públicas para combatir el hambre y promover el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada (DHAA). Esta decisión, ratificada por el veto presidencial, demostró la indiferencia del gobierno por abordar el hambre como un derecho y no como una cuestión de caridad.
La crisis del acceso y la calidad de los alimentos
La crisis se hizo más visible en el alza de los precios de los alimentos. Productos básicos como el arroz y los frijoles experimentaron aumentos de precios de hasta un 180% durante la administración del gobierno. Este aumento fue impulsado por una política económica que priorizó la exportación de materias primas sobre el suministro interno, sumado al agotamiento de las reservas públicas de alimentos y la devaluación de la moneda.
La consecuencia más impactante de esta política fue la popularización de la "cola de los huesos". Las imágenes de brasileños, incluso en centros agroindustriales millonarios como Cuiabá, buscando huesos y restos en carnicerías para alimentar a sus familias, se convirtieron en un símbolo de regresión social. Este es el retrato de un país donde el derecho a la nutrición básica se le ha negado a una gran parte de la población.
Mientras tanto, el desgobierno promovió una verdadera "puerta de entrada" al uso de pesticidas. En aproximadamente tres años se otorgaron más de 1.600 aprobaciones, muchas de las cuales están clasificadas como altamente peligrosas y prohibidas en los países desarrollados. Esta flexibilización de las regulaciones, sin justificación científica, no solo puso en peligro la salud pública al vincular las sustancias con diversos tipos de cáncer y defectos congénitos, sino que también reforzó un modelo de producción que descuida la sostenibilidad y la agroecología.
Conclusión
La "huelga de hambre" de Bolsonaro, una protesta de alguien con pleno acceso a alimentos y apoyo familiar, sirve como una irónica nota a pie de página en la historia reciente de Brasil. El verdadero drama del hambre no es una elección, sino una condición impuesta por el desmantelamiento de las políticas públicas y la adopción de un modelo económico que ha profundizado las desigualdades.
La lección, sin embargo, es clara: la lucha contra la inseguridad alimentaria es inseparable de la defensa de la democracia y los derechos humanos. El derecho a la alimentación es un derecho innegociable, y la sociedad debe permanecer vigilante para que los crímenes cometidos contra la dignidad del pueblo brasileño no sean olvidados ni minimizados.
Referencias:
CNN Brasil. Informe de la ONU muestra que Brasil volvió al Mapa del Hambre en 2021. 12 de julio de 2022. Disponible en: https://www.cnnbrasil.com.br/nacional/relatorio-da-onu-mostra-que-brasil-voltou-para-o-mapa-da-fome-em-2021/. Consultado el 1 de diciembre de 2025.
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MAB. Entender en 5 puntos: cómo el gobierno de Bolsonaro promovió la explosión de los precios de los alimentos. 26 de agosto de 2022. Disponible en: https://mab.org.br/2022/08/26/como-o-governo-bolsonaro-promoveu-a-explosao-dos-precos-dos-alimentos/. Consultado el 1 de diciembre de 2025.
SBT BRASIL. Encarcelado, Bolsonaro rechaza comida de la Policía Federal y solo acepta comida de familiares | #SBTBrasil. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=pg6ck0JKntg. Consultado el 1 de diciembre de 2025.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

