La madre de todas las batallas
La pregunta es cuál de los cuatro candidatos saldrá victorioso de la gran contienda por el Palácio dos Bandeirantes (sede del gobierno del estado de São Paulo).
Considerado por el PT de Alexandre Padilha como la Bastilla que hay que derrocar, por el PSDB de Geraldo Alckmin como una trinchera vital que hay que preservar, por el PMDB de Paulo Skaf como el paraíso perdido del PSDB hace 20 años, y por el PSD de Gilberto Kassab como el gran sueño, el Palacio de los Bandeirantes será objeto, en 2014, de la mayor de todas las batallas. Una guerra que podría decidirse fuera del campo, entre bastidores, en maniobras para descalificar a cada uno de los candidatos a la segunda pluma más poderosa del país.
En esta guerra, los candidatos ya han recibido sus ataques, y la pregunta es quién saldrá con vida de las urnas. El blanco más reciente fue Padilha, quien deja el Ministerio de Salud para dedicarse por completo a la campaña. Afectado por las acusaciones de que una ONG vinculada a su padre había firmado un acuerdo con el gobierno federal, Padilha mostró cierto nerviosismo. Primero defendió el contrato, pero luego decidió rescindirlo, lo que generó críticas tanto de la derecha como de la izquierda. Por un lado, fue criticado por tomar tal medida solo por ser candidato; por otro, por no oponerse a una supuesta mentira difundida por sus oponentes.
Una actitud muy distinta ha sido la del gobernador Geraldo Alckmin, cuyo gobierno ha sido blanco de acusaciones durante varios meses en relación con la compra multimillonaria de trenes del metro y equipos energéticos. Todos los secretarios involucrados se mantienen firmes en sus posiciones, mientras que Alckmin finge no darse cuenta.
Mientras tanto, entre bastidores, el PSDB trabaja para debilitar las candidaturas de los dos oponentes considerados secundarios, pero que podrían asegurar una segunda vuelta. Paulo Skaf, presidente de la Fiesp, será acosado por acusaciones de campaña prematura, y el PSDB incluso intentará revocar su registro, lo que podría perjudicarlo. Mientras tanto, el mismo PSDB que intenta convencer al PSD de Kassab para que le dé a Henrique Meirelles como vicepresidente, está alimentando al Ministerio Público con acusaciones sobre Controlar y la inspección de vehículos. Para desgracia del PSDB, que apostaba por la retirada de Kassab, este fue absuelto en el principal caso relacionado con el asunto.
En este escenario, el análisis convencional predice que la carrera por la alcaldía de São Paulo se decidirá entre Alckmin y Padilha, candidatos de los partidos que polarizan la política paulista y nacional. Pero el campo está abierto a sorpresas. Si Skaf avanza a la segunda vuelta contra el PSDB, tendrá el apoyo del PT. Y si ocurre una segunda vuelta contra Padilha, heredará los votos de los partidarios de Alckmin. Una situación similar a la que ocurrió en 2008, cuando Gilberto Kassab fue elegido alcalde de São Paulo enfrentándose a nombres fuertes del PT y el PSDB, concretamente Geraldo Alckmin y Marta Suplicy. Alckmin fue eliminado, y tan pronto como comenzó la segunda vuelta, todos los votos del PSDB cayeron en sus manos. En otras palabras, entre los cuatro, no hay un favorito claro.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
