"Odebrecht era el mayor parásito de Petrobras".
La sesión de esta mañana del juicio de la fórmula Dilma-Temer por el TSE (Tribunal Superior Electoral) estuvo marcada por dos comentarios, uno del relator Herman Benjamin y otro del presidente del TSE, Gilmar Mendes.
Siempre protagonista del espectáculo, Gilmar interrumpió la lectura del informe de Herman, que se refería al ex director de Petrobras, Pedro Barusco, para contar una "boutade" (un comentario ingenioso):
Pedro Barusco devolvió 100 millones de dólares a Petrobras. Con esto, se creó una nueva moneda en Brasil: el barusco. Un barusco equivale a 100 millones de dólares. Esta es una de las novedades de esta corruptocracia que se ha apoderado del país.
Gilmar afirmó también que, "modestia aparte", este proceso habría sido desestimado si no fuera por su insistencia, ya que el inspector general que precedió a Herman como relator había votado por su cancelación, y fue el voto disidente de Gilmar el que allanó el camino para que el plenario optara por su continuación.
El relator refutó las afirmaciones de los equipos de defensa de Dilma y Temer de que no podía incluir en el expediente los testimonios de exdirectores de Odebrecht. Afirmó que no incluyó ningún testimonio, sino declaraciones que le hicieron el presidente y los exdirectores de la constructora, con la condición de que dijeran la verdad.
Herman también rechazó la afirmación de que Odebrecht no tiene nada que ver con Petrobras:
Odebrecht era un parásito de Petrobras a través de Braskem. Ninguna otra constructora parasitó a Petrobras tanto como Odebrecht.
La lectura del voto del ponente se ha aplazado hasta mañana.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
