La polarización de Lula con Marina
La tregua política es una táctica antigua: una figura menos prominente crea conflicto con una figura más visible, ganando así fuerza ante los ojos del público.
La estrategia de Lula de polarizar con Marina Silva es extremadamente arriesgada. Por un lado, podría significar que Lula confía en que, al polarizar, está desacreditando (o advirtiendo) a muchos de sus votantes que podrían apoyar a su exministra. Sin embargo, mi impresión es que el riesgo de que Marina utilice a Lula como trampolín político es mayor. El trampolín político es una táctica antigua: una figura menos prominente crea conflicto con una figura más visible y, al hacerlo, gana fuerza ante la opinión pública.
Lula parece estar cometiendo un error en su arriesgado cálculo (el riesgo es un sello distintivo de los "animales políticos").
En menor escala, también parece que está cometiendo un error al consultar sobre la posibilidad de aprobar una propuesta de autonomía formal del Banco Central.
Además de incomodar al gobierno de Dilma, podría revelar temores sobre el crecimiento de Campos entre la comunidad empresarial (Lula afirmó que la propuesta de autonomía del Banco Central podría generar el mismo impacto que la Carta al Pueblo Brasileño de 2002).
Lula tiene buen ojo para las cosas. Pero ya cometió un error al sobrevalorar a Eduardo Campos el año pasado. Mira lo que pasó. Me da la impresión de que, por ansiedad, termina anticipando una situación que hasta entonces era solo una posibilidad.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
