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Julimar Roberto

Vendedor y presidente de Contracs-CUT

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La política de altas tasas de interés asfixia a Brasil

La inflación brasileña, lejos de estar fuera de control, podría combatirse con medidas más inteligentes

Sede del Banco Central, en Brasilia - 22/02/2022 (Foto: REUTERS/Adriano Machado)

Una vez más, el Banco Central decidió elevar su tasa de interés de referencia, la Selic, esta vez al 13,25 %. Bajo el liderazgo de Gabriel Galípolo, se esperaba un cambio de postura, pero el aumento siguió la misma fórmula que la administración anterior. ¿La justificación? El control de la inflación. Sin embargo, este enfoque ya ha demostrado ser erróneo y perjudicial para la economía, el empleo y el bienestar social.

Lamentablemente, Brasil sigue siendo rehén de un modelo de política monetaria obsoleto que combate la inflación con un único remedio: las altas tasas de interés. El problema es que este remedio tiene graves efectos secundarios. Las empresas invierten menos, los consumidores pierden poder adquisitivo y el crecimiento económico se ve frenado. Mientras tanto, los verdaderos beneficiarios de esta política son los rentistas y el sistema financiero, que se benefician de los títulos de deuda pública y las inversiones de bajo riesgo.

La inflación brasileña, lejos de estar descontrolada, podría combatirse con medidas más inteligentes. Uno de los principales factores que impulsan el alza de precios son los alimentos y el dólar. En lugar de subir las tasas de interés, el Banco Central podría actuar con mayor contundencia sobre el tipo de cambio, estabilizando la moneda y reduciendo el impacto inflacionario. Además, medidas como la creación de fondos de estabilización para productos esenciales podrían prevenir aumentos excesivos de precios sin comprometer el crecimiento económico.

El presidente Lula demostró paciencia y confianza en la nueva dirección del Banco Central, consciente de las dificultades de cambiar el rumbo de la política monetaria de la noche a la mañana. Sin embargo, la presión debe continuar para que la tasa Selic baje y Brasil reanude un ciclo virtuoso de crecimiento. Mantener las tasas de interés altas solo beneficia al sector financiero, mientras que la mayoría de los brasileños pagan los platos rotos.

Vamos en la dirección opuesta al desarrollo. El aumento del empleo y los ingresos debería ser motivo de celebración, pero la respuesta del Banco Central ha sido castigar la economía real con tasas de interés prohibitivas. Mientras la tasa Selic se mantenga en este nivel insostenible, el país quedará atrapado en un modelo que inhibe la inversión y mantiene a millones de brasileños al margen de la dignidad.

 No basta con cambiar la dirección del Banco Central; es necesario cambiar la mentalidad que guía sus decisiones. Brasil necesita una política monetaria alineada con los intereses de la población, que promueva el crecimiento sostenible y combata la inflación sin obstaculizar el desarrollo. Las altas tasas de interés no pueden ser un dogma inamovible. Es hora de romper este círculo vicioso y allanar el camino hacia un futuro de mayores oportunidades para todos.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.