La reforma fiscal es una victoria para el pueblo brasileño
La reforma fiscal es un paso importante para superar los desafíos económicos, sociales y ambientales que enfrenta el país.
La reforma tributaria, aprobada por el Congreso Nacional el miércoles 20, representa una victoria para el pueblo brasileño, que ha sufrido durante décadas un sistema tributario injusto, regresivo y burocrático. La medida es fruto de la lucha de los movimientos sociales, los sindicatos y el gobierno de Lula, que logró conectar con diversos sectores de la sociedad y generar consenso en torno a una propuesta que beneficia a la mayoría de la población y al desarrollo nacional.
La reforma tributaria simplifica y unifica cinco impuestos al consumo (PIS, COFINS, IPI, ICMS e ISS) en dos tipos de Impuesto al Valor Agregado (IVA): un impuesto federal (IBS) y un impuesto estatal y municipal (IS). Este cambio elimina la acumulación, la evasión fiscal, las guerras fiscales y las distorsiones en la cadena productiva, aumentando la eficiencia y la competitividad de la economía brasileña.
Además, el cambio legislativo promueve la justicia social al reducir los impuestos sobre la canasta básica y reembolsar los impuestos pagados por los más pobres mediante un sistema de reembolso digital. También crea un impuesto selectivo sobre productos perjudiciales para la salud o el medio ambiente, como los cigarrillos, las bebidas alcohólicas y los combustibles fósiles, fomentando el consumo responsable y la transición hacia una matriz energética más limpia.
Este hito histórico fue celebrado por el presidente Lula, quien participó en la sesión para promulgar la enmienda constitucional (PEC) 45/2019. El Jefe del Ejecutivo enfatizó que la reforma fue resultado de un esfuerzo colectivo y democrático, con la participación de diversos sectores de la sociedad, y que representa un avance para Brasil.
La reforma fiscal fue celebrada por sindicatos y movimientos de base, quienes la consideraron un avance hacia la progresividad y la justicia fiscal, en beneficio de la clase trabajadora y el desarrollo del país. La medida considera la capacidad contributiva de los ciudadanos, introduce impuestos progresivos y revisa la tributación del consumo y la renta, además de aumentar los impuestos sobre grandes herencias, ganancias y dividendos.
Este fue, sin duda, un logro significativo para el pueblo brasileño en su lucha por un sistema tributario más simple, justo y sostenible. La reforma tributaria es un paso importante para superar los desafíos económicos, sociales y ambientales que enfrenta el país y construir un futuro mejor para todos los brasileños.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
