El regreso de José Dirceu: el reencuentro de una generación con su legado.
De vuelta a la vida pública, José Dirceu reaparece como una afirmación de que la izquierda brasileña sigue viva y dispuesta a disputar el futuro del país.
"El nombre clave del próximo gobierno no es Lula, sino José Dirceu. Es el Golbery de la izquierda (Golbery do Couto e Silva, general y ex jefe de gabinete de Ernesto Geisel). A él es a quien hay que derrotar."
Esta auténtica declaración de guerra contra el entonces futuro Jefe de Gabinete de Lula me la hizo el senador Jorge Bornhausen, después de una entrevista en el estudio de TV Gazeta en Brasilia, en diciembre de 2002.
Bornhausen tenía razón: Dirceu fue una figura clave en el primer mandato de Lula. En aquel momento, se le consideraba el estratega que proyectaba una imagen más moderada del PT y del propio Lula, generando confianza en el mercado financiero y entre los líderes empresariales nacionales; movimientos decisivos que allanaron el camino para la victoria de 2002.
Pero tanto el senador de Santa Catarina como gran parte de la derecha subestimaron la capacidad de Lula para gobernar tras la caída de su jefe de gabinete en 2005, quien fue acusado por Roberto Jefferson de operar un esquema para comprar votos de parlamentarios en el Congreso Nacional.
Sin Dirceu, Lula creció hasta tal punto que fue reelegido en 2006, y en 2010, con el 83% de aprobación popular, eligió a su sucesora, Dilma Rousseff.
Tras la revocación de su mandato como diputado, José Dirceu se dedicó a la defensa legal y desapareció de la escena política durante casi dos décadas. En octubre del año pasado, ganó su última batalla legal cuando el ministro Gilmar Mendes anuló todos los actos procesales de Sergio Moro que lo involucraban en la Operación Lava Jato.
A sus 79 años, José Dirceu ha vuelto. Tiene intención de presentarse como candidato a diputado el próximo año.
El martes 11 de noviembre lo acompañé a una cena con abogados y expertos legales. Fueron casi cuatro horas de conversación, durante las cuales el antiguo estratega de Lula demostró su habitual lucidez y maestría política. Dirceu cree en la reelección de Lula, aun reconociendo la dificultad de la contienda. Ve motivos para el optimismo: las cifras económicas positivas, la fuerza electoral de Lula y la resiliencia del PT, el partido que ayudó a fundar y que ha estado presente en todas las segundas vueltas presidenciales desde 1989.
La trayectoria de Dirceu está intrínsecamente ligada a la historia reciente de Brasil. El exlíder estudiantil, arrestado en 1968 durante el XXX Congreso de la UNE en Ibiúna, fue liberado al año siguiente a cambio de la libertad del embajador estadounidense Charles Burke Elbrick, secuestrado en Río de Janeiro por miembros de la ALN y el MR-8, dos de los principales grupos armados opositores a la dictadura militar.
Después de cinco años de exilio en Cuba, Dirceu regresó a Brasil y vivió escondido hasta la amnistía de 1979, cuando reapareció y participó en la fundación del PT (Partido de los Trabajadores).
Recuerdo con cariño el día en que José Dirceu y Lula convencieron a mi padre de afiliarse al PT y presentarse como candidato a la Asamblea Constituyente; una elección que ganó, con memorables duelos junto a Dirceu, Clara Ant e Iván Valente.
Es bueno saber que Fernando Morais está preparando una obra biográfica sobre José Dirceu.
Su regreso a la escena política no es solo el retorno de una figura a la historia; es la reunión de una generación con su propio legado. Dirceu simboliza el hilo conductor de un proyecto nacional que sobrevivió a la dictadura, la criminalización de la política y la persecución judicial.
En un país donde las élites aún intentan silenciar a los líderes populares, Dirceu resurge como un incómodo recordatorio de que la izquierda brasileña, con todos sus errores y aciertos, sigue viva, desafiando al poder y apostando, una vez más, por la fuerza del voto, la democracia y la justicia social.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.


