Accesibilidad y movilidad urbana
Seamos el vector de la gestión democrática a favor de un Sistema Nacional de Movilidad Urbana en el Día Nacional de la Accesibilidad, que se celebra el 5 de diciembre.
El módulo “Personas con Discapacidad” de la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares 2022, presentado por el IBGE, presenta un panorama preocupante respecto a la desigualdad de oportunidades asociada a las personas con discapacidad, aproximadamente 18,6 millones de brasileños de 2 años o más.
Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2022, la tasa de analfabetismo entre esta población alcanzó el 19,5%, mientras que entre las personas sin discapacidad, la tasa fue de tan solo el 4,1%. La desigualdad también se evidencia en otros indicadores de la encuesta, lo que afecta negativamente el empleo y los ingresos de las personas con discapacidad.
La infraestructura y los servicios de movilidad urbana inadecuados son, sin duda, factores importantes que contribuyen a esta desigualdad social. La realidad es que, en muchas partes del país, aún existen obstáculos que dificultan la vida de las personas con movilidad reducida. Aceras estrechas, falta de rampas de acceso y transporte público inaccesible son ejemplos de desafíos que deben superarse.
Es fundamental reconocer los avances logrados desde la promulgación de la Ley 12.587 de 2012, que estableció la Política Nacional de Movilidad Urbana (PNMU). El primer principio de esta política es la accesibilidad universal, requisito indispensable para acceder a los recursos federales en el ámbito de los programas del Gobierno Federal. Por otro lado, es un hecho que la falta de planes de movilidad urbana en numerosos municipios ha provocado retrasos en la implementación de estructuras o equipos de accesibilidad, lo que dificulta la movilidad de las personas.
La accesibilidad también afecta al transporte público. El PNMU establece el principio de igualdad en el acceso de los ciudadanos al transporte público. En este ámbito, se han logrado avances, como la implementación de autobuses adaptados en algunas ciudades, pero el camino está lejos de completarse. Además, es fundamental garantizar que todas las estaciones y terminales estén diseñadas para brindar autonomía y libertad de movimiento.
Otra perspectiva sobre la accesibilidad en el transporte público se refiere a las tarifas. Para las familias de bajos ingresos, en muchas ciudades, las tarifas se convierten en barreras para el empleo y las oportunidades de ingresos. Por lo tanto, los estudios y políticas tarifarias deben debatirse ampliamente en la búsqueda de soluciones que permitan el acceso de las personas a los sistemas de transporte urbano.
Finalmente, es imperativo difundir las mejores prácticas e invertir en tecnologías que promuevan la accesibilidad. En el Día Nacional de la Accesibilidad, que se celebra el 5 de diciembre, seamos catalizadores de la gobernanza democrática en favor de un Sistema Nacional de Movilidad Urbana que contribuya al desarrollo de ciudades más equitativas y accesibles, con amplias oportunidades para todos.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
