Ajuste fiscal al estilo Lula en Argentina con la voluntad popular y un salario básico universal
César Fonseca dice que la nueva ministra de Finanzas argentina, Silvina Batakis, tiene un discurso similar al de Lula
Por César Fonseca
El mensaje esencialmente político de la nueva ministra de Economía argentina, Silvina Batakis, peronista-kirchnerista, es similar al de Lula, en campaña electoral, impulsado por encuestas de opinión que le dan ventaja sobre el neoliberal Bolsonaro.
Para ella, es fundamental que la población más pobre tenga un lugar destacado en el presupuesto fiscal, para que se satisfagan sus necesidades básicas de salud, educación e infraestructura productiva. Para empresarios y trabajadores, y para el FMI, destaca tres puntos: 1. gestión fiscal de las cuentas públicas; 2. mayor exportación; y 3. mayor estabilidad del peso. Con mayores ingresos fiscales, enfatiza, habrá recursos para los servicios sociales; una vez cubiertos los servicios sociales, será posible la estabilidad salarial, lo que a su vez fortalece el mercado interno. También afirmó que tiene entre sus objetivos iniciar un debate sobre la renta básica universal, un tema central de la campaña electoral de Lula.
FRENANDO AL FMI
El ascenso de Batakis, aliado de la vicepresidenta y senadora Cristina Kirchner, surgió de la presión de la base política del gobierno del Frente de Todos, insatisfecha con el acuerdo del exministro Martín Guzmán con el FMI porque no reflejaba su visión de las prioridades sociales. Cristina, quien se considera portavoz de esta base, presionó a su vez al presidente Alberto Fernández, forzando un cambio de gabinete. El ascenso de Batakis, en sintonía con Kirchner, se produce una semana después de que el gobierno de Fernández anunciara su ingreso al BRICS, cuyas directrices estratégicas son contrarias a las del FMI, que se muestra intransigente al exigir condicionalidades fiscales incompatibles con los intereses de los trabajadores.
GUERRA CONTRA LA INFLACIÓN Y RAZONES GEOPOLÍTICAS
El ajuste fiscal impuesto por el FMI, en negociaciones con el exministro Guzmán, no logró satisfacer la exigencia esencial del FMI: reducir la inflación, que actualmente ronda el 60% en los últimos 12 meses, con repercusiones destructivas en los salarios. Por lo tanto, razones geopolíticas están detrás del cambio de rumbo económico que llevó al ascenso de Batakis, priorizando la economía política en lugar de la política económica neoliberal dictada por Washington. Además de definir una estrategia económica orientada a democratizar el presupuesto fiscal, reservando recursos más sustanciales para el sector social, Batakis anunció que el gobierno se centrará no solo en fortalecer la moneda a través de las exportaciones, sino también en el poder adquisitivo de los más pobres, con un debate sobre un salario básico universal. En otras palabras, seguirá la línea de Lula de democratizar la gestión presupuestaria y fortalecer el poder adquisitivo de los salarios para fortalecer el mercado interno.
CAPITALISTAS SOSPECHOSOS
Para los capitalistas argentinos, las líneas fundamentales del ajuste fiscal, establecidas en el programa acordado con el FMI —aumento de las exportaciones, apreciación de la moneda y planificación para reducir la inflación—, son atractivas. Sin embargo, la desconfianza hacia la base política peronista persiste e incluso aumenta. En este nuevo contexto de cambio en la gestión de la economía argentina, la clave será la correlación de fuerzas: quién ganará: el gobierno o la oposición. Los líderes empresariales defienden la misma línea, favoreciendo un combate a la inflación al estilo neoliberal —es decir, recortes del gasto público—, contra lo cual el peronismo antineoliberal reaccionó destituyendo al ministro alineado con el FMI.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
