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Denise Assis

Periodista con maestría en Comunicación por la UFJF. Trabajó para importantes medios como O Globo; Jornal do Brasil; Veja; Isto É; y O Dia. Exasesora del presidente del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), investigadora de la Comisión Nacional de la Verdad y del CEV-Rio, autora de "Propaganda y Cine al Servicio del Golpe - 1962/1964", "Imaculada" y "Claudio Guerra: Matar y Quemar".

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Anderson Torres debería, por ahora, guardar silencio.

"Anderson Torres está tratando de ganar tiempo", dice Denise Assis.

Anderson Torres (Foto: Agência Brasil | Elaine Menke/Cámara de Diputados)

Por Denise Assis, para 247

Es posible que cuando comience la audiencia del exministro de Justicia Anderson Torres, programada para este miércoles (18 de enero), tras su arresto el domingo (15 de enero), tan pronto como aterrice en Brasil, tras disfrutar de sus "vacaciones" en el mismo condominio de Miami donde se alojó Bolsonaro, el exministro ejerza su "derecho a guardar silencio". Esto, a juzgar por el estilo de defensa empleado por su abogado, Rodrigo Rocca, en ocasiones en que sus clientes no tienen mucho margen de maniobra.  

El abogado tiene en su lista de clientes una serie de individuos acusados ​​de torturas durante la dictadura, entre ellos figuras como el coronel Wilson Machado, acusado de ser el autor del atentado terrorista de Riocentro, ocurrido en la madrugada del 30 de abril de 1981, cuando estacionaba su coche, un Puma, con el sargento Guilherme Rosário en el asiento del pasajero.  

La bomba, que pretendían usar para causar pánico y una estampida en el pabellón donde se celebraba un espectáculo en honor al Día del Trabajo (para incriminar a la izquierda), que había reunido a más de 10 personas, explotó prematuramente en el regazo del sargento, causándole la muerte inmediata y hiriendo a Machado, quien sufrió una laceración abdominal. El objetivo era retrasar la apertura política.

Durante la audiencia organizada por la Comisión Nacional de la Verdad, en la sede del Archivo Nacional en Río, programada para el 30 de julio de 2014, Rocca les instruyó que repitieran, como un mantra o una letanía: "Me reservo el derecho a guardar silencio". Empezando por el propio Machado, quien incluso añadió la excusa: "Ya he proporcionado todas las aclaraciones necesarias a la Justicia. Fui juzgado por el Tribunal Superior Militar y presenté todas las aclaraciones necesarias al Ministerio Público dos veces sin abogados y por mi propia voluntad". 

Quienes esperan un acuerdo de culpabilidad inmediato tampoco deberían tener esperanza, al menos mientras Rocca siga siendo el abogado de Torres. Se retiró de la defensa del exgobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, cuando este se mostró dispuesto a recurrir a tal táctica. Cabe recordar que Rodrigo Rocca también participó en la defensa de Flávio Bolsonaro en el caso de la "rachadinha".  

Anderson Torres, quien demostró en Estados Unidos que temía por su vida hasta el punto de rechazar alimentos que no fueran preparados por personas de su absoluta confianza -y citó como argumento la muerte del ex ministro Gustavo Bebianno, fallecido de un infarto a los 56 años, siendo deportista y gozando de perfecta salud-, encontró en Bebianno su fuente de asombro.  

Pero sus temores son fundados. Basta con observar las muertes sin resolver ocurridas en el círculo familiar de Bolsonaro. Como agravante, Torres dejó en Brasil, en un estante de su casa, un "borrador de golpe", lo suficientemente claro como para que el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes viera en él motivos para incluir al expresidente Bolsonaro, a quien el exministro sirvió con obediencia canina, en la misma demanda interpuesta en su contra. La conexión de Torres con Bolsonaro era tan estrecha que lo llevó a cometer abusos, como aparecer junto a él en una transmisión en vivo para respaldar (sin presentar pruebas) la fragilidad del sistema de voto electrónico, lo cual constituyó un delito.

La Constitución Federal establece, en su artículo 5, inciso LXIII, que «el preso será informado de sus derechos, entre ellos el de guardar silencio, y se le garantizará la asistencia de su familia y un abogado». En este caso, «el acusado tiene derecho a guardar silencio y a no responder a las preguntas que se le formulen, por lo que el único párrafo del nuevo artículo 186 (modificado en 2003) dispone que «el silencio, que no implicará confesión, no podrá interpretarse en detrimento de la defensa».

Aprovechando esta situación, Anderson Torres intenta ganar tiempo. Astuto y profesional en inteligencia (cabe recordar que es delegado de la Policía Federal), simplemente "olvidó" su celular en Estados Unidos, donde sin duda mantuvo conversaciones comprometedoras. ¿Pensaba que la policía no tendría acceso a ellos? Claro que no. Con este gesto, retrasa el acceso a mensajes que podrían incriminarlo. Mientras tantea, evita confrontaciones, decide si hablar o no, o si llegar a un acuerdo con la fiscalía. En ese caso, tal vez, como Sergio Cabral, tenga que cambiar de abogado. Rocca prefiere a los que guardan silencio.

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*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.