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Walter Santos

Walter Santos es editor de la Revista NORDESTE y del Portal WSCOM

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Poco a poco, los acusadores y perseguidores de Dilma, Lula y el PT se van viendo envueltos en escándalos.

La sociedad brasileña sólo no conocerá la lista completa de falsos moralistas atrapados malversando dinero y cometiendo malas conductas porque el juez Sérgio Moro, a su manera deliberada y calculada, decidió colocar bajo total secreto la famosa lista de Odebrecht involucrando generales, ministros, personas del TCU (Tribunal Supremo de Cuentas de la Unión), STF (Supremo Tribunal Federal), etc.

Brasilia- DF- Brasil- 04/07/2015- El juez federal Sérgio Moro participa en la presentación de un conjunto de medidas contra la impunidad y para la eficacia de la Justicia, en la sede de la Asociación de Jueces Federales de Brasil (Fabio Rodrigues Pozzebom/Agência Brasil) (Foto: Walter Santos)

Hubo una época reciente en la que el lema era: "El PT introdujo la corrupción en el gobierno", gritaban varios representantes del Ministerio Público Federal, la Justicia Federal, la Policía Federal, los principales medios de comunicación y la oposición. Luego vino la siguiente fase, y tras una cuidadosa consideración, ponderación y análisis, hasta la fecha no existe ni una sola prueba de irregularidades por parte de la presidenta Dilma Rousseff, el expresidente Lula o la mayoría del PT, lo que contradice los hechos que demuestran que muchos de los acusadores están involucrados en negocios turbios nacionales e incluso internacionales.

En este contexto, la sociedad brasileña sólo no conocerá la lista completa de falsos moralistas atrapados malversando dinero y cometiendo malas conductas porque el juez Sérgio Moro, a su manera deliberada y calculada, decidió colocar bajo total sigilo la famosa lista de Odebrecht involucrando generales, ministros, personas del TCU (Tribunal Supremo de Cuentas de la Unión), STF (Supremo Tribunal Federal), etc.

Peor aún: él, que obligó a muchos empresarios a cooperar con las autoridades –un acto ilegal de coerción– ahora se niega a aceptar el testimonio de Odebrecht, a pesar de que Odebrecht había decidido exponer a los verdaderos responsables del desvío de fondos públicos.

Esta vez, a diferencia de una fase mucho anterior, el juez no divulgó los datos con los nombres de los corruptos de todos los partidos de la oposición. Moro dejó de filtrar información, poniendo fin a los titulares en televisión y semanarios, quizás porque muchos de sus allegados y conocidos están involucrados concretamente en la Lista Odebrecht.

DOS PESOS, DOS MEDIDAS

Hasta ahora, incluso con la Operación Lava Jato consiguiendo la devolución de fondos malversados ​​de Petrobras, el juez Sérgio Moro no ha tomado ninguna acción involucrando a los conocidos líderes de los partidos de São Paulo, Brasilia y Minas Gerais porque, en la esencia de todo su trabajo, se centra sólo en el PT y Lula como objetivos fundamentales.

¿Y Lava Jato se creó únicamente para ese propósito? ¿Significa eso que fue elegido a dedo para la despiadada misión de encarcelar al expresidente Lula a toda costa, sin una sola prueba de irregularidades por parte del mayor líder contemporáneo de la izquierda sudamericana?

¿CUÁNDO PONDRÁ FINALMENTE ORDEN LA CORTE SUPREMA?

En los últimos días, como lo atestigua la prensa internacional y los medios nacionales ajenos al PIG –como lo bautizó Paulo Henrique Amorim–, los escándalos que involucran a Rede Globo, a grandes empresarios brasileños, a la operación Zelotes, ahora una offshore en Panamá, a Joaquim Barbosa evadiendo impuestos en Estados Unidos y a todos los dirigentes de la oposición atrapados en la lista de Odebrecht se han vuelto frecuentes y casi interminables, todo sin que el docto juez de Curitiba ejerza su deber de investigar y castigar a todos de forma republicana.

En el Congreso Nacional, el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, está constantemente creando problemas y manipulando las normas parlamentarias para favorecerse o crearle problemas a Dilma Rousseff, sin que el Tribunal Supremo se pronuncie al respecto, lo cual se originó a partir del Ministerio Público Federal, que solicitó su destitución. ¡La ola de actos de corrupción en el ejercicio de la presidencia es flagrante!

En definitiva, ¿cuál es el propósito del Tribunal Supremo Federal? Si no actúa a tiempo, perderá su significado.

ULTIMA

"El ojo que existe es el que ve..."

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.