Apelación plena a la diplomacia
Una vez que Putin gane las elecciones, contará con el apoyo necesario para cambiar el rumbo de la Operación Especial. Los involucrados deben negociar la paz.
Existen dos escuelas principales de guerra: la occidental y la oriental. Al comienzo del conflicto en Ucrania, expertos militares afirmaron que los ucranianos tendrían que aprender a manejar equipos de destrucción complejos. La pregunta que surge al respecto es: ¿cómo, en tan poco tiempo, lograron enfrentarse a los sistemas estadounidenses, franceses y británicos? La respuesta: los cazas occidentales participan activamente en la batalla a través de la OTAN. Los líderes europeos no declaran oficialmente esta acción, pero la insinúan entre líneas. «No se puede descartar el despliegue de fuerzas terrestres occidentales en Ucrania», declaró recientemente el presidente francés, Emmanuel Macron. El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, fue más categórico: «Si Ucrania cae, la OTAN tendrá que involucrarse directamente. La OTAN estará en guerra con Rusia», declaró Austin. Además, tras la filtración de conversaciones «secretas» entre cuatro oficiales militares alemanes, entre ellos el jefe de la Fuerza Aérea, Ingo Gerhartz, y el general de brigada Frank Gräfe, se ha revelado que se está discutiendo el suministro de misiles de largo alcance a Ucrania. Estas declaraciones son sumamente preocupantes.
Es importante tener claro que el envío de armas o tropas no decidirá la batalla sobre el terreno para Ucrania. La única manera de salvar lo que queda es iniciar negociaciones diplomáticas. Debe haber un debate exhaustivo y cara a cara entre las partes, y sin duda con la participación de Estados Unidos. Los expertos intelectualmente sinceros entienden, al igual que los ministerios de Asuntos Exteriores de Rusia, China, Brasil y otros países, que solo el diálogo de alto nivel puede salvar al planeta de la escalada. De hecho, el presidente Lula reiteró recientemente la idea de las negociaciones de paz directamente a Antony Blinken, el secretario de Estado estadounidense.
Volviendo a la grabación de las conversaciones alemanas, los misiles alemanes, llamados Taurus, estarían, en esta hipótesis, destinados a impactar el puente de Kerch, que conecta Rusia con Crimea. En otras palabras, otro acto de sabotaje a la infraestructura rusa, en un intento de perjudicar la economía del país. Incluso los analistas que desafían a Vladimir Putin jamás negarán que el líder ruso advirtió lo que sucedería en caso de una interferencia occidental directa en el teatro de operaciones. "¿Acaso Occidente no comprende lo que podría suceder?", resumió el líder ruso durante un discurso ante el Parlamento ruso y los líderes económicos. Alemania ya había acordado su situación energética basándose en los gasoductos rusos, pero ahora el país ha perdido una oportunidad excepcional de aumentar su poder económico y comercial al optar por la sumisión al poder establecido.
Putin no lo dejará pasar; la gran alianza con Europa es cosa del pasado. En cuanto se confirme su victoria electoral en los próximos días y tenga un índice de aprobación superior al 70%, habrá un cambio significativo en la guerra.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

