Argentina consigue ayuda extra de China.
"Un acuerdo utilizado en las transacciones comerciales de los países tenderá a aumentar la presencia de China en Argentina", escribe la columnista Marcia Carmo.
Una delegación del equipo económico del gobierno del presidente Alberto Fernández aterrizó en Pekín esta semana con la misión de conseguir ayuda financiera para el país. Este viernes, el ministro de Economía, Sergio Massa, y el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Miguel Pesce, anunciaron un nuevo acuerdo con el Banco Central de China que podría brindar alivio al gobierno de Fernández.
El acuerdo estipula que Argentina tendrá acceso a US$10 millones para reforzar las escasas reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Los US$5 millones existentes se incrementarían a un total de US$10 millones. «El presidente del BCRA, Miguel Pesce, firmó la renovación anticipada del swap por 130 millones de yuanes por un período de tres años. Además, se ha iniciado el proceso para aumentar el monto en otros 35 millones de yuanes», afirma el comunicado de la autoridad monetaria argentina. En pocas palabras, el gobierno de Alberto Fernández celebró la ayuda inmediata y la que se brindará durante tres años, lo que se considera un «salvavidas» en Buenos Aires.
Se espera que el nuevo acuerdo de swap de divisas, utilizado en las transacciones comerciales de ambos países, incremente la presencia de China en Argentina, según fuentes gubernamentales. Las tasas de interés serían más favorables que las que actualmente cobra el FMI, según fuentes del Ministerio de Economía. Y el término inventado «Argenchina» —una combinación de Argentina y China— ha resurgido entre partidarios y detractores del gobierno. A cuatro meses de las elecciones presidenciales del 13 de octubre, el gobierno de Fernández enfrenta los efectos de la histórica sequía en la economía. Con una menor producción y exportaciones del sector agrícola, azotado por la sequía, las reservas de divisas se han reducido y los precios de los alimentos han subido, lo que ha presionado aún más la inflación y la popularidad del presidente.
El impacto negativo de la sequía fue mencionado por el presidente Lula en su entrevista de prensa tras la reunión («retiro») con otros líderes sudamericanos en Brasilia. Un periodista de la agencia de noticias Telám le preguntó a Lula si sería posible la ayuda de los BRICS a Argentina. En Buenos Aires, existía una fuerte expectativa de que el presidente pudiera actuar como puente tanto con los BRICS, donde la expresidenta Dilma Rousseff preside el banco, como con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La respuesta de Lula, explicando que, hasta el momento, «no ha sido posible», fue destacada en la prensa argentina. Ante este escenario, Massa intensificó sus conversaciones con China. Y en los próximos días, se espera que mantenga otra ronda de conversaciones con el Fondo. Sin embargo, la oposición ha solicitado detalles de este nuevo acuerdo con China. Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, cada paso del gobierno saliente y de los posibles candidatos presidenciales, como Massa, está bajo el escrutinio de la fragmentada oposición.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
