Lecciones de la histórica victoria geopolítica de Brasil
La persona que marcó el ritmo de la reunión fue el propio presidente Lula.
Es irónico que nuestro mayor traidor a la patria, el diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, autoexiliado en Estados Unidos y articulador de sanciones contra Brasil, haya recurrido a la “lectura del cuerpo” para intentar desacreditar la reunión entre Lula y Trump, que tuvo lugar en Malasia hoy, 26 de octubre de 2025.
Bananinha, totalmente desprovisto de argumentos, apeló a una cuestión esotérica que sólo él veía.
Pero el lenguaje corporal y otros símbolos sí son relevantes. Las imágenes mostraron claramente que Lula dominaba por completo la reunión.
Primero, observen que estaba sentado a la derecha en el video. Este es un detalle crucial, ya que el ojo humano mira primero a la derecha, y Trump suele sentarse a la derecha en el Despacho Oval para humillar a los jefes de estado. Esta vez, fue Lula quien tomó esa posición, como si presidiera el evento.
Además, la distancia entre ellos, como símbolo de poder, siempre ha sido central. Y el lenguaje corporal de Lula denotaba una relajación y control que contrastaba con la postura de Trump.
Mientras Lula permanecía reclinado, con las piernas cruzadas y expresión tranquila, Trump se inclinó hacia adelante, tenso y al borde de su silla. Lula adoptó la postura como si fuera el dueño de la casa. Esto es sin duda significativo.
Finalmente, el propio Lula marcó el ritmo del evento, desmantelando la trampa final de la conferencia de prensa previa a la reunión. El periodista de Globo comenzó a preguntarle a Trump sobre Bolsonaro, y Lula, con delicadeza, dio por terminada la conferencia de prensa, sugiriendo que se celebrara después de la reunión. Trump accedió, bromeando con que las preguntas eran aburridas.
Esta victoria simbólica refleja algo más profundo: la consolidación del poder material de Brasil en el mundo, sustentado por su base productiva. Entre las razones del poder geopolítico de Brasil se encuentra la importancia estratégica de la agroindustria. Y en este sentido, el campo progresista y los intelectuales especializados en desarrollo también deben actualizarse.
La agroindustria brasileña es hoy un sector relativamente complejo. Sería imprudente considerarla una actividad de baja tecnología. De hecho, es un sector de creciente sofisticación impulsado por la necesidad de competir internacionalmente, ofrecer un alto rendimiento, preservar el medio ambiente y mantener la rentabilidad.
Hay que comprender la composición química del suelo, saber gestionar el riego, el clima y el mercado. Todo esto es una tarea difícil. El problema del inventario, el tiempo que se puede esperar para que el producto no se estropee, todo esto requiere conocimiento y tecnología.
Y, sobre todo, con el enorme aumento de la población mundial y la especialización de la economía global, la tecnología es crucial, pero sin alimentos, no hay vida. El mundo sufre escasez de chips, pero sin alimentos, todos mueren. Es mucho más cómodo para los países tener la seguridad y el suministro de alimentos garantizados en Brasil, para que puedan centrarse en otras cosas.
En el caso de China, con sus 1,4 millones de habitantes, e Indonesia, con más de 280 millones, esto es muy evidente. Los países populosos de Asia y África necesitan alimentos. China está ahora plenamente integrada con Brasil de una manera que podríamos llamar existencial.
Brasil garantiza la supervivencia y la seguridad alimentaria de China, y no solo de China, sino de Asia y del mundo entero. No se trata de cualquier alimento. Son productos estratégicos para la nutrición básica de la especie humana. Brasil garantiza... proteína globalLa soja es un producto vegetal eminentemente rico en proteínas.
Brasil es un importante exportador de carne y soja, además de otros productos como la celulosa, que forma parte de la infraestructura global, y el mineral de hierro, que constituye la base productiva. Brasil también exporta grandes cantidades de petróleo en la actualidad.
Brasil se destaca como un gran exportador de petróleo porque su matriz energética interna es relativamente limpia, lo que permite exportar el petróleo extraído en grandes volúmenes, sin necesidad de un consumo interno masivo.
Al combinar energía limpia, abundancia de alimentos y estabilidad institucional, Brasil se consolida como una potencia indispensable en el orden mundial.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



