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Paulo Henrique Arantes

Periodista con casi cuatro décadas de experiencia, es autor del libro "Retratos de Destrucción: Destellos de los Años en que Jair Bolsonaro Intentó Acabar con Brasil". También es editor del boletín "Noticiário Comentado" (paulohenriquearantes.substack.com).

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Bolsonaro y la gloria de un cobarde

"Cobarde es quien subyuga al desfavorecido, quien se vale de una condición fugazmente superior para humillarlo"

Jair Messias Bolsonaro en el juicio por la denuncia del núcleo 1 de la investigación del golpe (Foto: ROSINEI COUTINHO/STF)

"La roja insignia del valor" es el título de una película de John Huston de 1951. Es excelente y, por cierto, controvertida. Durante la Guerra de Secesión estadounidense, el soldado Henry Fleming (Audie Murphy) tiene miedo y se esconde del combate. La vergüenza lo consume. Su gloria no residirá en superar el miedo y enfrentarse heroicamente al enemigo, sino en reconocer sus limitaciones humanas, aceptar su fragilidad para empuñar un arma, para matar o para morir.

El miedo no es sinónimo de cobardía, y aceptarlo puede incluso considerarse una muestra de valentía. Un cobarde es quien subyuga a los desfavorecidos, quien usa una posición superior fugaz para humillar. Usar el poder económico para satisfacer un deseo, en detrimento de otro, es un acto de cobardía extrema. Eludir la responsabilidad, negar los hechos cuando te son desfavorables y culpar a otro también son actos cobardes. Un cobarde miente y amenaza.

Ahora acusado, el cobarde Jair Bolsonaro no vivirá días de gloria, pues le falta el coraje de Henry Fleming para admitir sus debilidades y errores, ni para reconocer su miedo. Este espacio no aborda los detalles legales del proceso penal que llegó al expresidente, sino la dimensión humana de su vida ante la inminente condena.

Las directrices básicas de psiquiatría enumeran las características de una persona cobarde, cuatro de las cuales se enumeran a continuación: Huida del peligro: Tendencia a evitar la confrontación o las situaciones desafiantes. ¿Va a huir Bolsonaro? Recuerden, ya huyó una vez, y uno de sus hijos está prófugo.

Vacilación constante – Dificultad para tomar decisiones, especialmente bajo presión, lo que suele derivar en la decisión equivocada, como convocar a actos públicos para gritar insultos o estar presente en la audiencia de apertura de la denuncia.

Búsqueda de justificaciones – Uso de excusas, a menudo poco convincentes, para evitar la responsabilidad, como “estuve en Estados Unidos” o “no soy sepulturero”.

Falta de compromiso – Miedo a correr riesgos o afrontar las consecuencias de las acciones, problema que se puede solucionar delegando el trabajo sucio a terceros, como Mauro Cid.

Hace exactamente un año, esta columna ofreció una descripción simple de un cobarde. La situación actual justifica reproducir extractos de esas líneas mal escritas. A continuación.

El cobarde, como explican los psicólogos entrevistados para esta columna, no admite sus verdaderas intenciones ni acciones; por ejemplo, cuando planea golpes de estado, amenaza con desobedecer órdenes judiciales y, sin embargo, afirma actuar "dentro de los cuatro límites de la Constitución". El miedo excesivo que caracteriza al cobarde a menudo lo lleva a la desesperación, lo que le lleva a usar su influencia para perjudicar a otros, culpándolos de sus propios actos.

Como nos enseña la Psicología de la Cobardía, los cobardes no asumen responsabilidades ni desafíos. Además, la cobardía se refleja en la falta de asertividad y la incapacidad de expresar ideas con claridad.

Los expertos advierten que, hasta que los cobardes no se acepten como tales, nunca se curarán. Superar el problema requiere ayuda profesional, en este caso, de un psicólogo especializado en cobardía. El tratamiento incluye procedimientos que buscan desarrollar la empatía en los cobardes, una tarea que parece bastante difícil, entendida como la capacidad de ponerse en el lugar de los demás —de aquellos que son diferentes a nosotros— y comprender sus sentimientos, perspectivas y necesidades. Los empáticos en el poder sirven a los vulnerables, a las minorías. Los cobardes ni siquiera los miran.

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.