Boulos acepta un debate que mancha la imagen de Marçal
"Boulos, en la lucha por reducir la diferencia con Nunes, decidió que sí irá a esa 'entrevista de trabajo'", escribe Denise Assis.
Mañana, viernes 25 de octubre, al mediodía, cuando los celulares comiencen a transmitir el “enfrentamiento” o “entrevista” entre el candidato a la alcaldía de São Paulo, Guilherme Boulos (PSOL-SP) y “no sé qué silbato toca”, Pablo Marçal, lo que estaremos viendo, en realidad, será una charla en el lavadero.
A Marçal lo lavarán, enjuagarán y plancharán. Así, tras la asepsia, emergerá del otro lado digerido como alguien aceptado en el escenario político, donde pisó y resbaló.
Con el historial —¿o debería decir antecedentes penales?— con el que se puso a disposición del electorado para postularse al mismo cargo, el de alcalde de la mayor ciudad del país, por un minúsculo partido envuelto en disputas internas que incluyeron intentos de asesinato, el goiás que se describe como "empresario, licenciado en derecho e influenciador digital", afiliado al Partido de Renovación Laboral Brasileña (PRTB), no tiene nada que perder.
Lo que tenía, su reputación de entrenador de éxito, lo pospuso para ir allí, bajo el foco de atención de las elecciones municipales, a ver si podía causar sensación. Y lo hizo. Para ello, no escatimó en gastos. Desde usar una noticia falsa, acusando a Boulos de ser consumidor de cocaína (que finalmente se demostró que era un homónimo), hasta añadir el delito de falsificación ideológica a su historial médico. Hizo público un certificado médico falsificado, firmado por un médico ya fallecido, José Roberto de Souza, emitido por la clínica Mais Consulta, con la intención de demostrar que Boulos había sido hospitalizado por adicción. Sin embargo, según la investigación técnica de la Policía Científica, el médico falleció en 2022 y su firma fue falsificada, como también atestiguó su hija, Aline Garcia Souza.
En otros tiempos, cuando la política aún requería cierta liturgia y postura, lo habríamos visto expulsado y procesado como lo que en realidad demostró ser: un reincidente. Pero hoy, cuando todo se ha naturalizado, incluso los presupuestos secretos, Pablo Marçal es simplemente un clickbait, audaz y un actor. (Me fui a vomitar y vuelvo enseguida)...
En la recta final de una campaña donde el electorado se disputaba a puñetazos, literalmente, cada momento, cada gesto, cada decisión audaz importa. Por ello, Guilherme Boulos, luchando por acortar distancias con su oponente, Ricardo Nunes (MDB, actual alcalde y candidato a la reelección), decidió que sí acudirá a la llamada "entrevista de trabajo", como Marçal llama a la entrevista que propuso a los dos candidatos. Nunes se negó y no se dejará engañar por esta "estafa". Boulos cree que tiene poco que perder y que todo lo que venga será una ganancia.
En la última encuesta de Quaest, publicada el miércoles (23), por ejemplo, Nunes obtuvo el 44% de la intención de voto, mientras que Boulos obtuvo el 35%. En la ronda anterior, Nunes obtuvo el 45% y Boulos el 33%. En otras palabras, la diferencia entre ambos, que era de 12 puntos porcentuales, se redujo a 9.
Llama al crupier, rápido. Guilherme Boulos, en esta ronda, apostó todas sus fichas. Marçal también. Agotado como estaba, vio esta audaz jugada de posicionarse como el "futuro jefe" de Boulos, a quien entiende que pagará, como una forma de seguir involucrado en la política y ser recordado como candidato para 2026. Sin embargo, al aceptar ir a la "entrevista de trabajo", Guilherme Boulos pierde considerable credibilidad al insistir en las falsas acusaciones que Pablo Marçal hizo en su contra en el tribunal. Pero cree que esta jugada podría ganar votos. Por confirmar.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
