La campaña de Ramagem demuestra que el bolsonarismo es, ante todo, un fraude
“La Constitución de la República es clara: combatir la delincuencia es responsabilidad de los gobiernos estatales”, escribe Bepe Damasco
Soy muy consciente de que hablar del candidato ultraderechista a la alcaldía de Río, Alexandre Ramagem, es como desperdiciar una vela en un cadáver, ya que el alcalde Eduardo Paes está nadando en la contienda, y solo una catástrofe nuclear puede impedir su victoria en la primera vuelta. Según las encuestas, Paes tiene casi seis veces más intención de voto que Ramagem.
Sin embargo, vale la pena comentar el tipo de campaña realizada por el jefe de la Policía Federal, Alexandre Ramagem, quien, como jefe de la Abin, degradó el papel de la institución, poniéndola al servicio del encubrimiento de los crímenes de la familia Bolsonaro.
Si bien la campaña de Ramagem está lejos de atraer la atención debido a su densidad electoral, ya se ha convertido en un monumento al fraude, la mentira y el engaño rara vez vistos en las elecciones desde la redemocratización.
El policía, su asesor de marketing y el clan Bolsonaro saben perfectamente que los ayuntamientos no tienen ni los recursos humanos, ni el poder policial, ni los medios financieros para garantizar la seguridad pública.
Aún así, Ramagem está llevando a cabo una campaña de tipo "arresto y redada", con el claro propósito de engañar a la gente que sufre el miedo a los robos, al robo de un celular cada tres minutos en Río, a las milicias y al narcotráfico que ocupan vastos territorios.
Ramagem dice que va a "lanzarse". ¿Pero a quién va a ir, cara pálida?
La Constitución de la República es clara: el combate a la delincuencia es responsabilidad de los gobiernos estatales, ya sea a través de la policía visible, a cargo de la policía militar, o a través de la policía civil (policía judicial), encargada de investigar los delitos.
La Policía Federal tiene la misión de reprimir e investigar los delitos contra la Unión, como el tráfico internacional de drogas, la minería ilegal, el contrabando, el comercio ilegal de madera y los delitos contra el medio ambiente, entre otros, además de patrullar las fronteras, junto con las Fuerzas Armadas.
Los ayuntamientos se limitan a actuar con carácter auxiliar, ocupándose sus guardias municipales de la propiedad, el alumbrado, la normativa urbanística y la ordenación municipal en general.
Eso es todo. Cualquier cambio en esta división de responsabilidades entre las entidades federativas depende de la aprobación de las propuestas de reforma constitucional, que siempre son complejas, ya que requieren aprobación en dos vueltas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, además de un quórum de 3/5 de los votos en ambas cámaras.
Es interesante notar que los ataques del candidato del PL al alcalde de Río, en el tema de la seguridad pública, encajarían perfectamente si hubieran apuntado al gobernador de Río, irónicamente también desde el PL.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



