Chile sigue hirviendo.
«Estuve en Chile la semana pasada. La revuelta popular aún estaba latente. Presencié manifestaciones», afirma el columnista Robson Sávio. «Piñera no caerá (a pesar de las evidentes violaciones de derechos humanos y la revuelta popular), ni será derrocado por las Fuerzas Armadas chilenas, porque está al servicio del capitalismo internacional, la élite chilena y los intereses estadounidenses», advierte, sin embargo.
Estuve en Chile la semana pasada. La revuelta popular aún estaba latente. Presencié manifestaciones. El grafiti, símbolo de la revuelta, cubría varias ciudades.
El 29/01, según la prensa local, "Chile vivió la noche más violenta de los últimos 77 días. Una persona falleció, otra sufrió muerte cerebral, 46 policías resultaron heridos, se registraron seis saqueos, 96 disturbios, tres gobiernos fueron atacados y 124 fueron detenidos. Todo esto en una sola noche, a nivel nacional."
Estoy tomando las siguientes notas sobre mis viajes y la situación política en Chile:
1. Todos los días, al atardecer, jóvenes ocupan y se manifiestan en la Plaza Italia, donde son reprimidos por los "pacos" (policías acusados de asesinatos, violaciones y diversas violaciones de derechos humanos). Un taxista me informó: existe un movimiento que pretende cambiar el nombre de esa plaza a "Plaza Dignidad". La revolución es juvenil, femenina, popular...
2. Toda la ciudad de Santiago, especialmente el centro, está cubierta de grafitis contra el neoliberalismo, el dictador servil del capitalismo, Piñera, y su brutal policía. Encontré varias de estas manifestaciones contra Bolsonaro. En el interior del país, las ciudades también están cubiertas de frases, dibujos, versos... que expresan la revuelta popular. A pesar de los miles de arrestos, cegados por la violencia policial, las demandas y movilizaciones continúan, mientras se debate una nueva Asamblea Constituyente.
3. El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago es impresionante. Expone sin tapujos la sangrienta dictadura chilena. La historia se narra sin temor, señalando con el dedo al sanguinario Pinochet y a su banda militar asesina. El horror de la dictadura se muestra con cruda veracidad. Es una obra de la expresidenta Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
4. Finalmente, vi un debate en TV Senado. Líderes de movimientos sociales discutían en el Parlamento (en Valparaíso) una ley de verdad y justicia para castigar la violencia estatal que azota al país y proteger a los líderes de dichos movimientos.
Una conclusión: Piñera no caerá (a pesar de las evidentes violaciones a los derechos humanos y la revuelta popular), ni será derrocado por las Fuerzas Armadas de Chile, porque está al servicio del capitalismo internacional, la élite chilena y los intereses estadounidenses. Si fuera de izquierda, ya habría sido derrocado (como sucedió con Dilma).
El viaje a Chile fue una lección de civismo, resistencia y lucha. En cierto modo, supuso un estímulo revitalizador para alguien que siempre ha estado y sigue estando en primera línea de la lucha por los derechos humanos.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

