Cristina Kirchner resurge con el fracaso de Milei
Cristina discrepa del diagnóstico de Milei de que la inflación argentina se debe a la excesiva emisión monetaria.
Ante la inminente explosión de la inflación en Argentina, que con más del 250% anual ya empuja fuertemente a la población hacia un empobrecimiento ineludible, la ex presidenta Cristina Kirchner se pronuncia y publica un documento de 33 páginas para enfrentar directamente al neoliberalismo de Javier Milei, que fracasa rotundamente en sus propuestas ante el Congreso, que bajo la presión popular se niega a tragarlas, colocando al país en un impasse total de la gobernabilidad neoliberal.
Cristina discrepa del diagnóstico de Milei de que la inflación argentina se debe a la excesiva emisión monetaria del Banco Central, que genera un déficit fiscal y el consiguiente aumento de precios. Para la expresidenta, la historia reciente demuestra que durante 40 años, desde la dictadura militar, la causa principal de la inflación ha sido la contraria.
Según ella, es esencialmente la escasez de dólares la que lleva a los préstamos externos para cubrir los déficit de la balanza de pagos causados por el desequilibrio entre las importaciones mayores que las exportaciones resultante de la desindustrialización nacional.
Los dictadores, a partir de 1976, optaron por un neoliberalismo marcado por devaluaciones monetarias como forma de forzar la apertura económica de Argentina, imponiendo la necesidad de endeudarse en dólares para cubrir los déficits que acumularía la desindustrialización, según detalla el documento publicado por el ex presidente.
La primera crisis de la deuda, provocada por la dictadura, que implosionó en 1983, durante el gobierno de Alfonsín, desencadenaría inevitablemente la segunda crisis, producida por la convertibilidad en los años 1990 (paridad 1 por 1 peso-dólar) en la era Menem-Domingo Cavallo; aceleraría las privatizaciones y desnacionalizaciones de activos públicos, en el marco del Consenso de Washington, iniciado en los años 1980, tras la sobrevaluación del dólar, por el presidente de la FED, Paul Vocker, en nombre del combate a la inflación norteamericana.
LA CRISIS DE LA DEUDA
La periferia capitalista, Brasil en particular, sufriría el imperialismo financiero practicado por Volcker.
Entre la primera y la segunda crisis de la deuda, generada por los préstamos en dólares para cubrir el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos, la inflación anual en Argentina superó el 3000% en 1989; el gobierno de De La Rúa, que heredó el fracaso de la convertibilidad que no soportó la apreciación del dólar vía altas tasas de interés impulsadas por el Banco Central norteamericano, se derrumbó; había pedido ayuda al FMI, pero meses después, el FMI le soltó la mano al gobierno de De La Rúa y lo arrojó al abismo; la inflación en 1990, debido a los préstamos en dólares, llegó al 2.314%.
El Plan de Convertibilidad Peso-Dólar, uno a uno, llevó la inflación a cero, pero sería de corta duración, porque la apreciación del dólar vía las altas tasas de interés norteamericanas minaría su credibilidad, lo que demuestra la insuficiencia de la periferia capitalista ante los movimientos de capital comandados por el imperio para proteger la moneda norteamericana.
La tercera crisis de deuda vendría después del saneamiento financiero de la era de Néstor Kirchner en 2001, que renegoció la deuda externa y fortaleció el peso argentino durante tres mandatos; la era neoliberal de Mauricio Macri tomó la economía saneada por los Kirchner y se lanzó a por todas en deuda externa; a partir de 2015, la deuda externa a través de los fondos internacionales se salió de control, siguiendo el punto álgido de la debacle capitalista de 2008, que comenzó con la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers, contaminando a todos los países capitalistas periféricos endeudados, como Argentina y Brasil.
La inflación, bajo Macri, que aceleró la deuda externa, causa de la crisis, precariamente combatida por la ayuda del FMI, empujó la inflación a alrededor del 400%, en línea con el crecimiento de la deuda externa.
No sería creíble, por lo tanto, creer que la emisión monetaria del Banco Central para cubrir el déficit fiscal fue la causa central de la inflación y del desequilibrio financiero argentino, como pretende Milei, quien quiere volver a la dolarización como solución, abriéndose con avidez a la cuarta crisis de deuda externa a la vista.
Esta causa, según Cristina, está dictada por la compulsión de los neoliberales de pedir prestado dólares a los fondos internacionales para cubrir sus cuentas externas en rojo, y cuando su capacidad de pago se agota, el gobierno recurre al FMI como prestatario de última instancia, al cual se entrega, como ocurre actualmente.
Ante esto, se ve obligada a someterse a programas de estabilización que impiden que la economía crezca de manera sustentable; después de todo, el modelo de estabilización neoliberal se centra en el recorte del gasto público, que, al implementarse, tiene la capacidad de impulsar la economía de manera sustentable sin presionar la inflación, como lo demuestra la historia de industrialización de Argentina, explica la ex presidenta en su extenso documento de evaluación de la situación actual de Argentina.
COMPULSIÓN POR UNA DICTADURA DOLARIZADA
Milei, según Cristina, apunta a la dolarización, que en lugar de combatir la inflación la acelerará, además de desencadenar desnacionalizaciones y privatizaciones que destruirán la economía argentina, haciendo inviable la industrialización y el desarrollo económico sustentable.
En el estudio de 33 páginas que presenta a los argentinos para debatir la realidad nacional bajo el neoliberalismo de Javier Milei, la ex presidenta advierte sobre impases políticos, porque, como demuestra la historia argentina, las reformas neoliberales que pretende implementar el presidente Milei sólo son posibles bajo una dictadura.
El Congreso, presionado por la sociedad, rechazó el paquete neoliberal que presentó; ahora, sin respaldo legislativo para gobernar, Cristina advierte que no habrá salida para el país que no sea un acuerdo parlamentario entre las fuerzas políticas, entre las que Milei no tiene mayoría.
Anticipándose a los impasses, Cristina ya está poniendo en el tablero político su plataforma electoral, anclada en la ampliación del gasto social como alternativa política para sacar al país de la crisis inflacionaria provocada por la deuda externa.
Si Milei se muestra inflexible en un Congreso en el que no tiene mayoría, las posibilidades de que sea derrocado antes del término constitucional de su mandato aumentan con su insistencia en implementar un modelo neoliberal incompatible con la voluntad popular.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.

