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Helena Iono

Periodista y productor de televisión, corresponsal en Buenos Aires

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El despido de trabajadores de Telam es un atentado a la libertad de expresión, que pretende ocultar el golpe del FMI.

En esta etapa de desgaste total del gobierno de Macri, producir un apagón mediático, a través del desmantelamiento de la cadena de televisión estatal TELAM, se convierte en una orden directa del FMI: oscurecer la protesta popular contra la avalancha de recortes presupuestarios.

Una noticia muy grave en Argentina es el despido de 357 trabajadores de TELAM (Agencia Nacional de Noticias) ocurrido hace 9 días; otra ofensiva de Macri para ocultar la verdad, silenciar las voces críticas y continuar el desmantelamiento de esta empresa fundamental de comunicaciones del Estado, en favor de intereses empresariales y políticos alineados con el gobierno.

El director del Sistema Federal de Comunicaciones Públicas, Hernán Lombardi (Cambiemos), despidió a 357 de los 878 trabajadores la semana pasada, poco después de la huelga general en Argentina. Esto representa el 40% de la fuerza laboral productiva de TELAM, incluyendo periodistas, fotógrafos, camarógrafos, editores gráficos y audiovisuales, archivistas y corresponsales (6 de las 27 sucursales regionales cerraron). Un duro golpe a su motor productivo.

Rodolfo Pousá, actual director de Télam, trabajó durante la dictadura y ahora, reinstalado por Macri, ordena despidos: "Nuestro objetivo es profesionalizar la agencia. Hubo un núcleo duro que no se adhirió a esto y decidió mantener un perfil muy ideológico". Las justificaciones oficiales sobre la mejora de los perfiles, el profesionalismo y la lucha contra las ideologías (en alusión al kirchnerismo) y el excedente de personal ("gordo militante", como lo llamó Macri, despidiendo a miles de empleados públicos desde el inicio de su gobierno) no convencen a la opinión pública, ya que entre los despedidos de Télam hay algunos con más de 22 años de servicio, incluyendo algunos que votaron por Macri o nunca hicieron huelga. Lo cierto es que nunca pudieron evitar el clima de organización interna, asambleas que han exigido la aplicación del convenio colectivo. Por lo tanto, la mayoría de los despedidos son trabajadores organizados que aún defienden la ideología de los derechos laborales. El gobierno no puede ocultar que el agravante es el acuerdo fatal con el FMI, que exige recortes brutales en todas las áreas de las instituciones públicas. Por lo tanto, los despidos vinieron acompañados de la misma rutina de ajustes para cubrir el déficit fiscal. Daniel Segal (Sitrapren) afirma: «Lo que se ahorran son solo 250 millones de pesos, es decir, cuatro horas de intereses de las Lebac (Letras del Tesoro Nacional que sirven a los inversionistas adinerados). No ahorran nada. Dejan al país sin información y al mundo sin saber qué sucede en el país». Mariano Suárez (Sipreba) afirma: «Nos enfrentamos a un conflicto que no se trata solo de despidos. Hay un disciplinamiento porque quieren periodistas sumisos». «El plan económico del gobierno exige que no haya periodistas que informen y digan la verdad».

En esta etapa de erosión total del gobierno de Macri, producir un apagón informativo, mediante el vaciamiento de la estatal TELAM, se convierte en una orden directa del FMI: ocultar la protesta popular contra la avalancha de recortes. Pero los trabajadores resisten, manteniendo una ocupación pacífica de TELAM, presentándose en el lugar y manteniendo los turnos nocturnos. Hace tres días, los sindicatos Sipreba (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) y Sitrapren (Sindicato de Trabajadores de la Prensa), reunidos con los trabajadores despedidos, ofrecieron una conferencia de prensa para medios nacionales e internacionales. Informaron, entre otras cosas, que 14 legisladores presentaron un proyecto de ley para transformar TELAM en una empresa periodística pública con control parlamentario. Y para hoy, convocaron a una manifestación masiva de todo el sector periodístico, unas 5.000 personas, desde el Obelisco de la Avenida 9 de Julio hasta la sede del Sistema Federal de Comunicaciones Públicas en el CCK (Centro Cultural Kirchner) para exigir la reincorporación de todos los trabajadores. Muchos de ellos, amordazados en señal de protesta, junto con sindicatos de periodistas, exigen una "Refundación de la agencia Télam por sus propios trabajadores". Lea el reportaje en Página12.

La solidaridad movilizada de las centrales sindicales, la CGT, dos CTA, Ctera, Suteba y las Madres de Plaza de Mayo, ha sido inmediata desde el primer día. Todas las organizaciones populares sienten que su libertad de expresión e información ha sido atacada. Circulan varias consignas: "¡Sin libertad de prensa no hay libertad de expresión y sin libertad de expresión no hay democracia!". ¡La información no es una mercancía, es un derecho! Al desmantelamiento de Télam se suman los 42 despidos en Radio Del Plata (popular y de oposición), y otras amenazas a los medios públicos y privados que no se someten al poder hegemónico del grupo mediático de Magnetto (Clarín). La persecución del canal privado opositor C5N, propiedad del grupo empresarial Indalo, es notoria. Sus dueños, Cristóbal López y Fabián de Sousa, están encarcelados y presionados para venderlo a una empresa pro-Macri. C5N, obligado por el gobierno a despedir a los reconocidos periodistas Roberto Navarro (ver) y Víctor Hugo Morales (leer), sigue resistiendo, transmitiendo algunos de los programas más vistos del país, exponiendo la catastrófica realidad de la situación actual y fomentando el debate crítico, con sus trabajadores con salarios precarios basados ​​en cuotas.

Desde el inicio del gobierno de Cambiemos (PRO), con el decreto que puso fin a la Ley de Medios, el golpe a la libertad de expresión se ha intensificado brutalmente con la exclusión de programas de la televisión pública (678, Paka-Paka para niños y Fútbol para Todos) del canal abierto Telesul, culminando con el terrible desmantelamiento de Télam. Además, no descartan un nuevo desmantelamiento de la propia televisión pública.
Hace dos años y medio, escribimos sobre el inicio del ataque a todo el proceso de restricciones a los derechos democráticos que allanó el camino para las medidas de austeridad y la destrucción económica. El primer golpe fue un ataque mediático contra la Ley de Medios (que regulaba el poder de las empresas de medios privados) creada por Cristina Kirchner en 2009, en reemplazo de la Ley de Radiodifusión de 1980 de la dictadura militar. Luego, Macri intervino contra la AFSCA (Autoridad Fiscal para la Comunicación y los Servicios Audiovisuales), que controlaba la aplicación de la Ley de Medios, lanzando un proyecto de inclusión comunicacional que abarcaba cooperativas juveniles y medios comunitarios. Todo eso terminó. Sugerimos una lectura retrospectiva para ver cómo se reestructuró el poder mediático hegemónico bajo este gobierno de Macri y para reflexionar sobre cómo los medios públicos y alternativos son esenciales para cualquier proyecto de soberanía nacional. Leer

¡En solidaridad con los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación de Brasil a nuestros colegas de TELAM y a los 5.000 despedidos en Argentina!

 

*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.