Después del caos, ¿viene el acuerdo?
«Un pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla». — Edmund Burke (1719-1797)
El atentado que sacudió la Praça dos Três Poderes el miércoles sigue rodeado de dudas y cuestionamientos, pero su trascendencia política es innegable. Refleja la conocida dificultad de llamar a los acontecimientos por su nombre: el atentado en Brasilia expuso las acciones de una fuerza golpista criminal, claramente incompatible con el orden constitucional que se suponía debía proteger.
Como enseña Edmund Burke, figura destacada del pensamiento político irlandés, el origen político del atentado del miércoles se remonta a otra fecha sombría: el 8 de enero de 2023. En esa ocasión, militares y activistas de extrema derecha, movilizados para crear un ambiente propicio para un golpe de Estado, asaltaron los principales edificios políticos de Brasilia. La operación pretendía fomentar un audaz intento de golpe, que incluso incluyó un plan para detonar una bomba en el aeropuerto de Brasilia.
Las escenas de caos y violencia del 8 de enero, grabadas en directo por televisión y redes sociales, conmocionaron al país. Sin embargo, el balance de la labor para responsabilizar y castigar a los implicados es decepcionante: de los cientos de acusados, 233 fueron condenados.
Esta cifra parece baja, sobre todo considerando las imágenes que muestran un número mucho mayor de alborotadores. Además, todos los condenados hasta la fecha son solo la base de la operación. Entre ellos se encuentran quienes irrumpieron y vandalizaron edificios públicos, pero los financistas y las autoridades, incluyendo influyentes empresarios y militares, recibieron un trato especial. Aunque la Policía Federal concluyó su investigación y presentó el informe a la Corte Suprema, hasta la fecha no se han dictado sentencias (CNN, 11/10/2024).
En este contexto, la observación de Burke suena particularmente pertinente.
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*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.



