Dilma tiene una nueva oportunidad de sobrevivir.
La decisión del Supremo Tribunal Federal sobre el proceso de impeachment permite a la presidenta Dilma Rousseff ganar margen de maniobra para afrontar la batalla decisiva que determina su supervivencia y, finalmente, iniciar su presidencia.
Después de la primera y segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2014 y de la incompetencia en la relación política con el Congreso Nacional, especialmente en la Cámara de Diputados, la decisión del Supremo Tribunal Federal sobre el proceso de impeachment permite a la presidenta Dilma Rousseff ganar un respiro para enfrentar la batalla definitiva que implica su supervivencia y, finalmente, iniciar su gobierno.
Pero lo cierto es que la decisión del Supremo Tribunal golpeó duramente a la oposición, a Eduardo Cunha y a Michel Temer. Este último quedó en evidencia como golpista tras orquestar su toma del gobierno reuniendo a líderes empresariales para lanzar un programa de gobierno.
Pero los desafíos de la presidenta serán considerables. Si no acierta en la política y no logra gobernar a través de ella, además de contar con un ministro de Finanzas capaz de transmitir esperanza y actuar pensando en los más pobres, seguirá cometiendo errores fiscales infantiles. Y entonces la crisis política y económica volverá con aún más fuerza.
Mientras el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), espera su momento de caída, ya sea por la Comisión de Ética o por el Supremo Tribunal Federal, es probable que la oposición se tranquilice tras la revelación de que las tramas de corrupción en Petrobras se iniciaron efectivamente durante la administración de FHC. El senador del PT, Delcídio Amaral, encarcelado, por ejemplo, estuvo allí durante ese período y militaba en el PSDB. Por lo tanto, es evidente que el modelo de corrupción y financiación de campañas también operaba en esa época.
Otra ventaja que la situación puede aprovechar es la debilidad de la falta de liderazgo en los sectores empresarial y político, capaz de movilizar a un sector o a la sociedad en torno a una causa. Paulo Skaf, por ejemplo, quien preside la poderosa Fiesp (Federación de Industrias del Estado de São Paulo), apoya el impeachment, pero no tiene alcance nacional, ya que solo habla en São Paulo.
En resumen: si el gobierno de Dilma no logra gobernar, carece de competencia para conducir política y no logra ofrecer a Brasil esperanza y confiabilidad para el futuro, lo mejor es hacer las maletas, elegir un lugar donde vivir y decir adiós.
*Este es un artículo de opinión, responsabilidad del autor, y no refleja la opinión de Brasil 247.
